
Reflexión: Aquí el “queso” puede representar los objetivos, que cada uno se programa en el laberinto de su propia vida: ganar dinero, conseguir poder, ser famoso, formar una familia, etc. Y cómo tras la frustración, por no haberlo conseguido se produce la angustia por la pérdida. No obstante, esta misma situación puede catapultar hacia nuevos objetivos o “nuevo queso”, más asequibles y posiblemente más placenteros.
Este relato nos aporta una gran lección: ante cualquier adversidad (pérdida del queso) lo más significativo no es la pérdida en sí, sino cómo reaccionamos: pasivamente, quejándose de la mala suerte o actuando. Además, podemos afirmar que la adversidad forma parte de nuestras vidas. Unos mas que otros hemos pasado por la fragua del sufrimiento. Pero, lo importante no es la cuantía de las adversidades que hemos pasado, sino cómo las hemos combatido. Por esto, es un error la actitud de las personas que “presumen” de sus adversidades, como si fueran medallas que han conseguido en el campo de batalla de la vida.
Para terminar, cuatro pensamientos entresacados del mencionado libro:
“Si no cambias, te puedes extinguir”.
“El movimiento hacia una nueva dirección te ayuda a encontrar un queso nuevo”.
"Es más seguro buscar en el laberinto que permanecer en una situación sin queso”.
Alejandro Rocamora Bonilla, Psiquiatra-Miembro fundador del TE
No hay comentarios:
Publicar un comentario