Son palabras claves que definen la psicología positiva.
Es viernes, me encuentro a las diez de la mañana sentado y con mi bloc de notas,
en el salón de actos de la Facultad de Psicología de Valencia. Con cierta intriga de
escuchar lo que hasta este momento apenas conocía: la psicología positiva.
Apunto una frase que cita la ponente: “La psicología positiva, es una rama más
de la psicología, con base y estudios validados científicamente pero con una clara
diferencia; no focaliza la atención en la parte de las emociones negativas de la persona
sino el centro de investigación son las cualidades y características positivas humanas,
estudia lo que hace que la vida merezca ser vivida”.
No puedo evitar verme afectado por ciertos prejuicios hacia esta corriente a la
que yo había llegado a “tildar” de tipo espiritual o de una rama de la filosofía
relacionada con la psicología. Pero, ¿de veras es psicología con mayúsculas?, ¿Es
Psicología?
Durante la ilustradora conferencia, voy abriendo los ojos ante esta corriente. Sin
embargo, no puedo dejar de pensar en las modas sociales de mensajes de apoyo, en los
manuales de auto-ayuda, en las técnicas pseudo-científicas de “vudús” y porque no, de
“charlatanes” y embusteros.

¿Dónde empieza y dónde acaba esta rama psicológica?, ¿Cómo se ve afectada la
Psicología general por su existencia? ¿De verdad la psicología positiva es una ciencia?
¿Hay estudios validados? Y, ¿sobre qué versan los mismos? ¿Es una moda? ¿Qué futuro
tendrá esta corriente?

La Psicología ha dedicado la mayor parte de sus esfuerzos a los problemas
humanos y a cómo tratarlos desde la Segunda Guerra Mundial, concretamente la
psicología positiva cuestiona las suposiciones del modelo de enfermedad (Vera, 2006).
Es en este escenario cuando surge la psicología positiva. Los autores tienen
como objetivo la investigación de la relación de las fortalezas y virtudes humanas, así
como los efectos que estas provocan en las vidas de las personas.
También se centran en el aspecto individual; la capacidad de la persona para el
amor y la vocación, las habilidades interpersonales, el talento, la sabiduría, la
motivación y los valores. (Diener, Suh, Lucas y Smith, 1995).

Uno de los principales es Martin E. P Seligman, psicólogo y escritor
estadounidense. Es conocido por sus investigaciones sobre la indefensión aprendida y
su relación con el trastorno de depresión. A su vez, ha sido un gran impulsor por sus
aportaciones en el ámbito de la psicología positiva. Para dicho autor la psicología
positiva estudia las bases del bienestar psicológico y de la felicidad, además de la
importancia de las fortalezas y virtudes humanas.
La psicología positiva también es una dimensión particular de la felicidad. Un estado en
el que la atención, la motivación y la situación se encuentran, dando como resultado una
armonía productiva o de retroalimentación (Csikszentmihályi, 1999).

Pero debemos matizar que la psicología positiva no niega los problemas que
sienten los individuos. Tampoco olvida lo negativo, como las tensiones y las
adversidades, ya que todo en conjunto comprende el significado de vivir bien.
Los estudios experimentales y longitudinales realizados por los positivistas,
señalan que las emociones positivas como la felicidad y la satisfacción general con la
vida, llevan realmente a mayores éxitos en el ámbito académico, social , familiar y
personal afectando a una mayor longevidad y resiliencia (Lyubomirsky, King y Diener,
2005).

Las investigaciones revelan que el optimismo protege contra los efectos
debilitantes de los eventos negativos (Peterson, 2000).
Como podemos observar existe una gran cantidad de artículos dando validez a
dicha corriente, pero también se debe reconocer la existencia de artículos más críticos y
reacios ante esta terapia. Psicólogos, por ejemplo, como Marino Pérez Álvarez, intentan
desmontar la psicología positiva además de utilizar adjetivos calificativos como “magia
simpática” o “felicidad despótica” (Peréz-Alvarez, 2012) o de tildar a los impulsores de
la psicología positiva y a sus seguidores como “ignorantes o manipuladores”
(Fernandez-Rios y Novo, 2012).
Es por ello importante establecer un límite o frontera para saber dónde acaba la
ciencia y comienzan estas peligrosas ramas pseudo-científicas o místicas. Si bien,
actualmente existen autores relevantes de la psicología positiva que no quieren predecir
el futuro de la misma (King, 2003).

Así mismo, en la novela “matar a un Ruiseñor” escrita por la estadounidense
Harper Lee, observamos la importancia de la capacidad de compromiso de los
personajes con la justicia, la humanidad y lo valores éticos, experimentando así
bienestar personal.
Con todo esto, quiero recalcar la importancia y el estado en el que nuestra
sociedad ha normalizado, no solamente la Psicología en general, sino el positivismo y la
visión motivacional que ha generado nuestra humanidad.

¿En qué ha cambiado mi postura desde antes de realizar este articulo?
En primer
lugar en un plan profesional es una corriente que merece atención, dedicación e
investigación para su crecimiento e implementación en su aplicación. Es una forma
científica, perfectamente válida y eficaz de conseguir los resultados para un paciente
que he podido conocer con cierta “generalidad” y me ha llamado a continuar con esta
labor para poder mejorar mis conocimientos y habilidades como terapeuta en un futuro.
Pero debe quedar muy claro, que al igual que la Psicología clínica, el tratamiento a
través de esta corriente habrá que realizarlo de una manera individualizada y
profesional, pues no todo vale en cualquier caso y a cualquier persona.

Como profesionales de la salud que somos debemos ser cautos y analizar desde la
objetividad cualquier información que se nos plantee. Nuestra finalidad dentro de lo
posible es contribuir honestamente a mejorar la vida de los demás, porque tenemos la
responsabilidad como agentes de ayuda de socorrer a aquellas personas que sufren. Este
concepto debería estar presente continuamente en los psicólogos.
Autor: Enric Valls Roselló. Nº colegiado 12275
Psicólogo especialista en el ámbito clínico y de la salud, y colaborador del Teléfono de la Esperanza de Valencia
Correo: vallspsicologo@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario