domingo, 9 de febrero de 2014

" LLAMO ANTES DE CERRAR LA PUERTA DE MI VIDA" RELATO PERTENECIENTE A LA COLECCIÓN "RELATOS TELEFÓNICOS"


(HACEMOS CONSTAR QUE LA HISTORIA ES ABSOLUTAMENTE FICTICIA Y CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA)

- Sin darme tiempo a un tan siquiera “buenas tardes, Teléfono de la Esperanza”, me encontré con una clara y concisa declaración negra de intenciones: “tengo ganas de suicidarme”. 
Me aclaró que estaba al otro lado de la línea porque una amiga le había hablado del Teléfono de la Esperanza y que antes de correr el telón por última vez, tal vez merecería la pena abrir una brecha a ese deseo maldito de quitarse de en medio. “Para qué seguir sufriendo, engañando, mintiendo, bebiendo”. 
- “¿Te importa que nos tuteemos?... ¿Te parece que volvamos al principio, sí, a tu declaración de principios?”, fue la forma que ensayé para coger las riendas de una conversación difícil y temida. 
- “De acuerdo, empecemos, por el principio, por mi decisión de apagar de una vez la vela tímida de mi propia historia. Me gustaría que me entendieras y para eso estoy dispuesta a secuenciar las partes más dramáticas de mi tragedia. Acabo de cumplir los treinta y me siento rodeada de sombras, de fantasmas, de negrura. Hace años me metí en el alcohol, como todos los que inician esta carrera hacia ningún lado. Una copa de más para desinhibirme, soltarme y romper mi timidez. Y después otra y otra. Y así varios años seguidos. El alcohol era mi salida de emergencia ante los estudios asfixiantes, las presiones de los profesores y los deseos de enrollarme con un tío bombón. Durante un largo tiempo las merluzas se circunscribieron a los fines de semana. Más tarde se alargaron y se hicieron cotidianas”. Esta confesión surgió así, seguida, casi sin respirar. 
- “¿Bebías para desinhibirte y romper tu timidez?” 
- “Claro. En una escandalera que formé el mismo viernes en el que ese año estrenaba la primavera, me llevó a casa Héctor. Estuvo conmigo sentado en el sofá. No me tocó en toda la noche ni en el mes siguiente. Recuerdo que me dijo: “Oye, tía, me gustas; me has entrado por la puerta principal, yo no quiero un rollito; busco algo serio, que merezca la pena. Que escriba páginas y páginas. Tirarme a una tía sin más no me va, no debe estar en mis genes, me deja un sabor amargo. Busco una relación con futuro, con un sinfín de estaciones. Eso, eso, me dijo, para algo más que encoñarme. Sí estás dispuesta a rehabilitarte lo podemos intentar, si no adiós, me voy. 
Vale, le dije. ¿Qué pierdo intentándolo?. Tal vez gane a un buen tipo. El me abrazó. De acuerdo, fue toda su respuesta. 
Estuve dos años asistiendo a una reunión semanal en Alcohólicos anónimos y la cosa empezó a tener otro color. En ese tiempo conseguí trabajo y lo nuestro se asentó. Los dos nos sentíamos cómodos. A gusto. Es el período de mi vida que evoco con más gratitud y felicidad. Con calma. ¡Joder!, qué palabra he dicho, ahora que parece que ha saltado por la ventana y solo siento prisas y ahogos”. 
- “¿Prisas y ahogos?, le recordé. 
- “Y mucha rabia. Y camiones de culpa encima que no me dejan circular por la carretera de mi propia existencia. Muchas veces he ido por carril contrario, a mi bola, escuchando el claxon de otros que me decían. ¡Por ahí vas mal!. ¡Qué te den por culo!, acostumbraba a replicarles. 
No hace mucho mi vida se fue a la mierda. La relación con Héctor no estaba pasando por su mejor momento. Le acababan de echar del curro y estaba encendido, envenenado, todo el día en casa, sin nada qué hacer. Aquella mañana estaba llenando el lavavajillas y entró él, cuando me vio que metía la fuente de colores que le había regalado su madre y que él tanto quería, me la cogió de las manos con furia para lavarla en el grifo directamente, entonces se le cayó y…. Oye…, disculpa mi puñetazo encima de la mesa. No sabes cuánto he llorado por ese día, por ese instante..” 
- “¿Se le cayó y…?, balbucí a media voz” “Se le cayó de las manos y se hizo añicos y me corté por varios sitios en las piernas. Empecé a gritar al ver correr la sangre como un reguero. Me puse histérica. Le llamé de todo menos algo bonito. A los veinte minutos estaba en el hospital dando explicaciones a la médica y la médica me habló de violencia de género, que había que dar parte a la policía. Todo fue muy deprisa, ¿entiendes?. No reaccioné. A la hora Héctor estaba en comisaría detenido, sorprendido y confuso. La sentencia judicial llegó a los pocos días con una orden de alejamiento para Héctor de seis meses. Me ingresaron en una casa de acogida para mujeres maltratadas, donde se escuchaba a todas horas noticias negras, macabras, de lo cabrones que eran los hombres, de lo hijo de putas que nacieron algunos. No me atreví a decir que Héctor no era así, que todo había sido un accidente doméstico, que en el hospital se precipitaron, que la sentencia era absurda. En el centro de la mujer y mi abogada me decían que padecía el síndrome de Estocolmo, esa actitud malsana que te hace dulcificar la cara y los gestos del verdugo. No fue así, no fue así, tenía que haberlo dicho en el hospital, en el Juzgado, en el Centro de la mujer del Ayuntamiento, en la horrible casa de acogida, en el trabajo. ¡Hasta me concedieron una excedencia laboral por violencia de género!... Oye, me faltaron un par de ovarios..”
- “¿Un par de ovarios?, le devolví la afirmación. 
- “En esos momentos sentí una sensación oscura, viscosa, envolvente, que me llenaba los pulmones, que me hería el corazón y me impedía que los riñones depurasen, era la culpa de la cobardía, del enredo que no supe cortar a tiempo, de la mentira que me apretaba como un lazo cortante, un lazo de espinos, en la garganta, en el pecho, en el estómago. Me fui de Barcelona a la casa de mi hermano en Almería y los recuerdos grises y amargos me llevaron otro vez al alcohol, a la basura, a las vomitonas… En mi desesperación llamé a Héctor, me perdonó y volví con él, a pesar de la orden de alejamiento. En el Ayuntamiento, en el Juzgado y mi abogado creen que sigo en Almería, pero no… En estos últimos días también le engaño a él. Guardo las cervezas y el tequila debajo de la cama…” 
- “¿Has bebido hoy?, le pregunté para tomar el timón de un barco que percibía a la deriva. 
- “Hoy no. Llevo tres días tomando el repelente que me recetó el psiquiatra. Estoy hecha una piltrafa, con el síndrome, sabes, queriendo hacer lo que me daña, lo que hunde y me entierra. Ya no quiero luchar. He tirado la toalla y es mejor dejarlo para siempre. No veo..” 
- “¿Qué te hizo regresar otras veces? , decidí asumir una postura proactiva. 
- “Yo misma, otras el tener un trabajo estable y seguro en la Administración, Héctor, mi sobrina Andrea que es un cielo, yo qué sé, el amueblar a mi capricho el apartamento que me había comprado…”, fue desgranando y al hacerlo sentí que una vez más se estaba agarrando a la vida y echando raíces en suelo firme. 
- “¿Y ahora qué, sí, qué está en tus manos para enraizarte, para volver a empezar?. Y no me digas nada, que no me lo creo. ¿Qué puedes hacer para encaminarte?.”, sentí que nuestro diálogo estaba entrando en la puerta de la alcoba. “¿Algo distinto a lo que hayas hecho hasta hoy?” 
- “Oye tío, me estás provocando. Yo solo quería despedirme de forma razonable y tú pretendes que me agarre a la vida, que abra posibilidades, que vuelva a escribir otra página en mi propio libro. ¡Estoy hasta las tetas de volver a empezar…!. ¿Qué podría hacer…?. ¡Es qué no sé si lo quiero..!. Podría ir a Héctor y decirle: he vuelto a beber. ¡Qué putada…!. Podría ir al Ayuntamiento, a la Abogada, a la Jueza y confesar que todo fue un accidente de andar por casa… ¡Con qué cara!. Podría ir al trabajo y renunciar a la excedencia y reincorporarme. Podría volver a Alcohólicos y decirles: ¡la he cagado!... Podría mirarme a la cara y decirme: has sido una mierda, una cobarde, un bicho, mereces otra oportunidad, perdonarme. ¡Dios, cómo se hace eso, perdonarse!.
- ” Todo mi empeño se centró en reforzarla, en empujarla hacia sí misma y acrecentar su posibilidades y sus deseos de cambio: “¿Quieres hacerlo?. ¿Estás dispuesta?..” 
- “…..Tengo dudas, muchas dudas. Cuando has tropezado un puñado de veces y te has levantado, cada vez cuesta más… Quiero querer y hacer fuerte mi voluntad. Tengo mi cuadro hecho añicos y no va a ser fácil recomponerlo. Voy a necesitar ayuda en todos los frentes. Podía hacer psicoanálisis, dedicarme un período largo a analizar qué me lleva a destruirme, a maquillarme, a huir. Volver al hospital me ayudaría a tener el tiempo ocupado…”, confesaba confiada. 
- “Te propongo cerrar los ojos y repetirte este mantra varias veces en silencio y después en alto: ME PERDONO. Si quieres, ¿por supuesto?”, decidí dar una paso más para tratar de hacer un círculo sin aristas con la comunicación. 
- “Quiero… Me perdono, me perdono, ME PERDONOOOOO… No me resulta fácil. No sé si me lo merezco… Me perdono… ¡Estoy desnortada!. ¡Han sido tantas putadas!... Me perdono…. ¿Esto vale para algo?... Me perdono… ¿Hasta cuándo este me perdono?” 
-“Hasta que cada una de tus células se lo crea y lo sienta”, clarifiqué. 
- “¿Tardará?”. 
- Tardará.


VALENTÍN TURRADO, Voluntario del TE

viernes, 7 de febrero de 2014

QUÉ ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL SEGÚN GOLEMAN

En 1995, Daniel Goleman publica su obra titulada ‘Inteligencia emocional’ sin saber que, poco después, esta se convertiría en un aclamado best seller a nivel mundial. El análisis de una nueva dimensión afectiva atrajo la atención de una población ansiosa por saber y entender más acerca de sí misma.



El psicólogo americano defiende en su publicación que el éxito de una persona no viene determinado únicamente por su coeficiente intelectual o por sus estudios académicos, sino que entra en juego el conocimiento emocional. Cuando hablamos de inteligencia emocional, hablamos de la capacidad del individuo para identificar su propio estado emocional y gestionarlo de forma adecuada. Esta habilidad repercute de forma muy positiva sobre las personas que la poseen, pues les permite entender y controlar sus impulsos, facilitando las relaciones comunicativas con los demás.

“La inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social”. Daniel Goleman

Los periódicos nos invaden a diario con noticias que delatan el aumento de la inseguridad y de la degradación de la vida ciudadana, fruto de una irrupción descontrolada de los impulsos. Observamos, por ejemplo, crímenes y desgracias que se alejan de las leyes de la razón, o cómo los diagnósticos de salud mental se disparan. Dice Goleman que esto no es más que el “reflejo de nuestra torpeza emocional, de nuestra desesperación, y de la insensatez de nuestra familia, de nuestra comunidad y, en suma, de toda nuestra sociedad”. En su obra, el investigador insiste en los beneficios, tanto individuales como comunitarios, que el desarrollo de la inteligencia emocional trae consigo. Y es que, como el mismo Goleman afirma, “si existen dos actitudes morales que nuestro tiempo necesita con urgencia son el autocontrol y el altruismo”.


En el Teléfono de la Esperanza de Valencia, conscientes desde hace tiempo de la importancia de desarrollar nuestra Inteligencia Emocional para mejorar nuestra Salud Emocional y, en resumidas cuentas, para ser más felices, venimos desarrollando desde hace tiempo un Taller de "Inteligencia Emocional", en el que de forma eminentemente práctica y con un lenguaje sencillo intentamos la adquisición de esta habilidad por los participantes. El próximo Taller de "Inteligencia Emocional" dará comienzo el próximo 4 de Marzo (Martes), a las 18'30 h. Si estás interesado/a en participar, deberás formalizar previamente tu inscripción. Para más información e inscripciones a través del enlace que figura a continuación.

jueves, 6 de febrero de 2014

CÓMO SUPERAR UNA RUPTURA DE PAREJA


Superar una ruptura de pareja podría calificarse, junto con el duelo tras la pérdida de un ser querido, como una de las pruebas más duras para la estabilidad emocional de una persona. Por eso en el Método de Rupturas de Quieretebien.com, sus expertas plantean un total de 9 fases para superar una ruptura de forma sana. Tal como explica Lola Hernández, socia y directora de contenidos de la firma, empezaríamos con la aceptación de la nueva situación (dejar de negar o evitar la ruptura) y también por asumir los sentimientos derivados de la ruptura: rabia, dolor, tristeza, angustia… "Ésta es una fase que puede ser muy larga, pero que hay que saber pasar sin engancharse a ella ni tratar de obviarla", comenta la experta de Quieretebien.com. Las siguientes fases son la revisión y el aprendizaje, en las que se busca sacar el provecho y la experiencia de la relación pasada para ser más conscientes a la hora de emprender otra en el futuro. La siguiente pasaría por la fórmula "perdona y agradece", que son los pasos necesarios para cerrar el vínculo con la otra persona desde la paz interior y la calma. Por último, las tres últimas fases se centrarían en las expresiones: "descubre, crea y disfruta", cuando ya se dispone del ánimo y la fuerza para volver a reconstruir la vida desde el optimismo y apuntando a nuestros más altos objetivos. 
Algunas de las preguntas que se hacen las personas que pasan por esta dolorosa situación podrían ser las siguientes:

1. ¿Es recomendable mantener el contacto para intentar seguir siendo amigos? El debate de la amistad después de una ruptura es largo y tiene partidarias y detractoras por igual, de hecho, es de las cosas que más se dicen después de una ruptura: el clásico "podemos ser amigos". Si bien esto es algo que tiene que valorar cada una, mi consejo es que, sobre todo los primeros meses tras la ruptura, se elimine el contacto en todo lo posible. Más adelante, cuando de verdad se hayan enfriado los sentimientos lo suficiente, se puede intentar tener una relación cordial pero, antes de hacerlo, pregúntate: "¿qué pasará cuando él vuelva a tener pareja? ¿Quieres que te lo cuente o incluso que te la presente?".. Porque eso es lo que hacen los amigos ¿no? 

2. ¿Debo conservar los amigos comunes? Este es otro de los grandes dilemas de las rupturas, “¿cómo repartimos los amigos?” como cantaba Ella Baila Sola. Aquí no hay reglas estrictas, pero sí algunas guías útiles. Para empezar, hay que dejar que ellos mismos, los amigos, decidan y no tratar de forzarles a “elegir tu bando” ni tratar de convertirles en espías de la nueva vida de tu expareja. Con algunos amigos comunes ya no te sentirás cómoda porque el nexo era tu ex. Con otros, en cambio, sentirás que suponen para ti un gran apoyo. Deja que fluya, no trates de mantener relaciones por compromiso y, sobre todo, si sientes que no te hace bien verles, debes hacérselo saber de la mejor manera posible y poner distancia. 

3. ¿Tendría que romper la relación con su familia? Nuevamente, esto va a depender de cada caso particular y sobre todo si hay hijos en la pareja, no podemos privarles de disfrutar del cariño de la mitad de su familia. Si no es el caso, la recomendación general es que se elimine o reduzca al máximo el contacto con su entorno familiar y social para refugiarnos en lo posible en el nuestro y romper, poco a poco, todo el vínculo anterior con la expareja. 

4. ¿Es aconsejable devolver los regalos que me ha hecho? ¿Y pedirle los regalos que le hice?
Tanto pedirle los regalos que le has hecho como devolverle los que te hizo, puede interpretarse como un gesto hostil que desencadene nuevas discusiones y que incluso convierta una ruptura civilizada y tranquila en un cierre del que nos podemos arrepentir en adelante. Si no quieres tener en tu casa sus regalos, tíralos, regálaselos a alguien o dónalos, así te librarás de otro recuerdo sin necesidad de crear una situación de conflicto. 

5. ¿Tengo que deshacerme de lo que me recuerde a esa persona? Fotografías, mensajes del móvil, whatsApp.. Cuantas menos cosas nos recuerden a nuestra vida pasada, mejor que mejor. Pasar horas revisando fotografías, antiguos mensajes o cartas nos mantienen ancladas en el pasado, en una situación que ahora no existe y que debemos aceptar cuanto antes. Al principio, se hace demasiado duro tirar las cosas porque siempre acompaña el fantasma de la reconciliación, el “pero y si…” por lo que, como primer paso, puedes guardar en una caja todas las fotografías, recuerdos y cartas que recuerden a él y dejarlas fuera de la vista. Cuando ya te sientas completamente segura y fuerte, puedes tirarla y dejar el pasado en el pasado. 

6. Aún recibo cartas a su nombre, ¿puedo exigirle que actualice su dirección? Sí, a la mayor brevedad. Que lleguen sus cartas a tu casa sólo sirve de excusa para volver a quedar, que se pase regularmente por casa y, en definitiva, para no dejar el espacio y el tiempo suficiente para que las emociones sanen y vuelvan a su curso. Este es otro de los efectos del fantasma de la reconciliación y a veces cuesta dar el paso pero, si ya no sois pareja y no compartís casa... ¿por qué debería recibir correspondencia allí? No tiene ninguna lógica y, cuanto antes se tomen estas decisiones, mejor será. 

7. Tenemos facturas, recibos y cuentas en común, ¿cómo debo gestionar el tema? Cuanto más doloroso es el contacto con la expareja, más urgente es separar todo lo que quede en común y evitarnos el mal trago de tener que llamarle o verle más adelante. Si tú no te ves con fuerzas para encargarte de cancelar cuentas, recibos, etc. delega todo lo que puedas en alguien de tu confianza y, lo que no puedas delegar, trata de hacerlo por teléfono con el banco. A ser posible, fíjate una mañana en la que te vayas a ocupar sólo de eso y así, en unas horas, no tendrás que preocuparte más por estos temas. 

8. ¿Debo informar a todos mis amigos y conocidos para que no me pregunten por la otra persona? Lo natural es que se interesen y quieran saber, al menos mínimamente, qué ha ocurrido o al menos saber que ya no estáis juntos. Por otro lado, tú no tienes ninguna obligación de informar ni de dar explicaciones más allá de las que tú quieras dar, así que actúa como más cómoda te sientas y según te parezca a ti oportuno en cada caso. 

9. ¿Me perjudica seguir su vida a través de las redes sociales? En general es muy negativo porque, al igual que con las fotografías y las cartas, esto nos mantiene enganchadas a una relación pasada y a una persona de la que tenemos que aprender a desvincularnos. Como agravante, la imagen que nuestra expareja puede dar en las redes sociales incluye el victimismo (si quiere hacerte sentir culpable y que vuelvas) y la exageración de su alegría para dar a entender que está mucho mejor de lo que está y que ha superado completamente la ruptura. Cualquiera de estas dos actitudes son enormemente negativas pero, aunque se comportara con naturalidad, estar pendiente de su vida sólo puede contribuir a que entres en bucle pensando en por qué dijo tal o cuál o cosa, si era una referencia hacia ti, etc. Lo ideal es que le elimines como contacto en tus redes sociales para evitar encontrarte con sus actualizaciones de estado o sus tweets cada vez que entres a tus cuentas. 

10. ¿En qué casos sería aconsejable cambiar de piso (vivienda común) o de barrio tras una ruptura? Siempre es difícil rehacer una vida cuando todo el entorno se mantiene igual y cada cosa o lugar nos recuerda un pasado que ahora extrañamos. No obstante, sólo en casos en los que la estancia en la vivienda fuera demasiado dolorosa y dificultara en exceso la recuperación sería necesario cambiar de vivienda temporal o permanentemente. En cualquier caso, es importante recordar que no es lo de fuera lo que va hacer que lo superemos, sino nuestra propia actitud interna, por lo que, cambiemos o no de domicilio, el trabajo es siempre desde nuestro interior.

Fuente: Quieretebien.com

El Teléfono de la Esperanza de Valencia, conocedor de la angustia y sufrimiento que supone la situación de ruptura de pareja, viene organizando, desde hace tiempo, un Taller, dirigido a todas aquellas personas que estén pasando por esa angustiosa situación. Se trata del Taller de "Separación de Parejas". El próximo comenzará el 4 de Marzo. Todos/as aquellos/as que estén interesados/as deberán formalizar previamente su inscripción. Para más información y acceder a la ficha de inscripción, pincha en el enlace que figura a continuación.

miércoles, 5 de febrero de 2014

RECORDAMOS A JUAN GELMAN, POETA

El 14 de enero en Méjico murió Juan Gelmán, el poeta argentino exiliado por haber sido condenado a muerte por la dictadura argentina. En el año 2007 se le concedió el Premio Cervantes, el más importante en lengua castellana. 
Vaya en este poema "oración de un desocupado" el homenaje sencillo de este blog hacia su persona y su legado y vaya también nuestra solidaridad con todos los que sufren la lepra del paro y la falta de horizontes laborales. Que Dios no puede resolver lo que está en nuestras manos. 

Padre, 
desde los cielos bájate, he olvidado 
las oraciones que me enseñó la abuela, 
pobrecita, ella reposa ahora, 
no tiene que lavar, limpiar, no tiene 
que preocuparse andando el día por la ropa, 
no tiene que velar la noche, pena y pena, 
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente. 

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces, 
que me muero de hambre en esta esquina, 
que no sé de qué sirve haber nacido, 
que me miro las manos rechazadas, 
que no hay trabajo, no hay, 
bájate un poco, contempla 
esto que soy, este zapato roto, 
esta angustia, este estómago vacío, 
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre 
cavándome la carne, 
este dormir así, 
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido 
te digo que no entiendo, Padre, bájate, 
tócame el alma, mírame 
el corazón,! 
yo no robé, no asesiné, fui niño 
y en cambio me golpean y golpean, 
te digo que no entiendo, Padre, bájate, 
si estás, que busco 
resignación en mí y no tengo y voy 
a agarrarme la rabia y a afilarla 
para pegar y voy 
a gritar a sangre en cuello.

martes, 28 de enero de 2014

APRENDIENDO A COMUNICARSE BIEN EN EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA DE VALENCIA

Muchas veces los problemas de comunicación con nuestros seres queridos radican en que no somos capaces de comunicarnos de una forma sana y efectiva. La Comunicación es un conjunto de destrezas las cuales si se aprenden y practican asiduamente, pueden ser el mejor regalo para nosotros y para nuestro entorno más inmediato. Bien practicada puede convertirse en un Arte que nos ayudará a ser más felices y a relacionarnos de una forma emocionalmente saludable. Este es el objetivo del curso "El Arte de Comunicarse bien", que desde hace tiempo se imparte periódicamente en el Teléfono de la esperanza de Valencia. 
El pasado fin de semana, del 17 al 19 de Enero, tuvo lugar la última edición de este Curso en nuestra sede, con una importante participación de casi 50 personas. Fue un fin de semana muy fructífero en el que todos aprendimos a comunicarnos un poco mejor y descubrimos las maravillas de una comunicación sana y funcional. En la imagen podemos ver a la mayor parte de los participantes en el Curso al finalizar el mismo, expresando la alegría de encontrar un camino que nos acerca a los demás, sin dejar de ser nosotros mismos: el camino de la comunicación. La comunicación convertida en Arte.


lunes, 27 de enero de 2014

HISTORIAS DE DIVÁN (11)

Uno de los temas que más hacen sufrir en la sociedad actual son los trastornos de Ansiedad. Un mal de nuestro tiempo. La Ansiedad es el miedo al futuro. El miedo es el combustible que la alimenta. En este nuevo capítulo de nuestras "Historias de Diván" os presentamos un caso de ansiedad. Sumamente interesante para entender el problema.
Que lo disfrutéis.

domingo, 26 de enero de 2014

CUANDO EL INICIO ES EL FINAL

 Publicamos aquí las emotivas palabras de nuestra compañera M.E. Valbuena, con motivo del reciente fallecimiento de su hermano 

En las primeras horas del 2014, cuando todo son felicitaciones de año nuevo y buenos propósitos, cuando los más trasnochadores regresaban a casa, la muerte vino a buscar a mi hermano. Lo hizo mientras dormía, plácidamente, sin aviso ni aspavientos, sin dolor. 

Hacen falta ilusión y fuerzas para iniciar nuevos proyectos, en este caso un nuevo año, y él no tenía ni la una ni las otras. Hacía tiempo que vivía sin ilusión, a salto de mata, sin alegría, buscando sus fuerzas en la ironía y en el humor ácido que tan bien controlaba. 

Su brillante trayectoria profesional y su buen hacer en el trabajo ha quedado patente estos días de duelo, con las muestras de cariño que tanto compañeros como alumnos le han brindado y nos han hecho llegar. Sin embargo, su vida personal se había ido convirtiendo en una espiral de aislamiento sin retorno, sin anclajes ni ataduras emocionales. 

Sus amigos más íntimos y su familiares directos conocíamos el desapego y las barreras de incomunicación que creaba a su alrededor, supongo yo que en un intento de protegerse para no sufrir las decepciones de la vida cotidiana. Me consta que somos muchos los que le queríamos, pero nunca quiso nuestra ayuda ni nuestro cariño, probablemente porque él no se quería a sí mismo. 

No puedo afirmar que haya algo después de la muerte. Quiero creer que sí, aunque sea sólo un autoconsuelo. Lo que está claro es que si no hay nada tampoco habrá sufrimiento ni dolor, de tal forma que esté donde esté tendrá la paz que le faltó mientras vivía entre nosotros. 

Como escribió Juan Ramón Jiménez (“Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando”) la vida seguirá sin él, por supuesto, pero será distinta. 

M.E. Valbuena (Voluntaria del TE de Leon)

viernes, 24 de enero de 2014

PRÓXIMO TALLER DE SEPARACIÓN DE PAREJAS EN EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA DE VALENCIA

Uno de los acontecimientos mas estresantes en la vida de una persona y que deja una profunda huella es la ruptura sentimental o afectiva. Es imposible encontrar a la persona que en el transcurso de su vida no experimente una pérdida afectiva, a menos una sola vez, ya sea por fallecimiento, divorcio, separación o ruptura sentimental, de hecho el nacimiento ya supone la primera separación a la que nos exponemos en la vida.
Muchas investigaciones y estudios han demostrado la eficacia de grupos de autoayuda para afrontar y elaborar adecuadamente la situación de crisis que surge tras la perdida de la persona querida: visión catastrofista, pérdida del sentido existencial, miedo, culpa, rabia...
Es  por ello que en el Teléfono de la Esperanza de Valencia venimos ofreciendo también desde hace tiempo este tipo de ayuda para aquellas personas que estén interesadas en trabajar en grupo.
Objetivos:
Entre los objetivos principales del "Grupo de Separación de Parejas" se encuentra crear un marco favorable en el cual, las personas que han sufrido una separación reciente, puedan compartir sus experiencias, expresar sus sentimientos, sus miedos, sus interrogantes, sus expectativas...
Tomar conciencia de que experiencias similares son compartidas por otras muchas personas, la expresión de vivencias y sentimientos proporcionan una sensación de universalidad, sintiéndose reflejados y comprendidos entre sí (ya que son personas que atraviesan la misma situación).
Proporcionar apoyo a los miembros a medida que estos comienzan a experimentar cambios en su estilo de vida y a explorar nuevas expectativas.
¿Cómo?
Este trabajo personal se realiza en un grupo reducido, bajo la dirección de un coordinador que va proporcionando información escrita y oral (a través de charlas) que luego se trabajará en cada reunión, comentándolas y realizando dinámicas de grupo.
¿A quien va dirigido?
A toda persona mayor de edad que haya vivido recientemente una situación de ruptura sentimental y de pareja
Duración:
La información se imparte en sesiones semanales de hora y media a dos horas de duración cada una, siendo la duración total del taller de 10 reuniones. Cada sesión está encaminada a la elaboración correcta de la separación afectiva.
Sus principales contenidos son:
Etapas de la separación afectiva.
Las relaciones de dependencia.
Creencias, expectativas y mitos sobre al separación afectiva.
Perdonar y olvidar.
El duelo.
El amor.

PLAZAS LIMITADAS
COMIENZO: 3 de Marzo de 2014(Lunes)
HORA: 19'00 h a 21'00 h
10 sesiones
MAS INFORMACIÓN:
Teléfono de la Esperanza de Valencia
963 91 60 06
C/Espinosa,9,1º-1ª
valencia@telefonodelaesperanza.org




jueves, 23 de enero de 2014

AYUDANDO A LA FAMILIA A AFRONTAR SUS PROBLEMAS.

Desde nuestros orígenes, en el Teléfono de la Esperanza, siempre hemos tenido una preocupación especial por dar a la familia una ayuda que les resulte útil para abordar los problemas cotidianos que surgen en una convivencia prolongada. Muchos de estos problemas tienen solución si sabemos abordarlos de una forma creativa y desde puntos de vista diferentes a los que venimos haciéndolo habitualmente. Por ello, el Teléfono de la Esperanza de Valencia, acaba de realizar una vez mas una nueva Edición de nuestro Curso de "Padres y Educadores", el número 36 de los que efectuamos en Valencia, y por el que han pasado en todos estos años miles de valencianos, buscando en él una ayuda valiosa que les ayude a afrontar sus problemas como padres, hijos, pareja, educadores en general, pues la educación es cosa de todos y que nos afecta a todos.

El pasado fin de semana, del 10 al 13 de enero, tuvo lugar en nuestra sede, el último de los cursos de "Padres y Educadores", como siempre en un ambiente fenomenal que ayuda a encontrar esas soluciones prácticas que todos buscamos y que a veces se nos resisten. Esta es la característica principal de este Curso: su practicidad y utilidad inmediata en el día a día.

Desde aquí os animamos a apuntaros para realizar este Curso en sus próximas ediciones y felicitamos al grupo de personas, que han realizado el último Curso y que actualmente han comenzado sus reuniones de seguimiento y profundización del mismo, a los que deseamos mucha felicidad y éxito en su cometido.

jueves, 16 de enero de 2014

SALIR DE LA CRISIS

Pedro Jara, Profesor de la Universidad de Murcia
Pedro Jara, profesor asociado de Psicología Básica y Metodología de la Universidad de Murcia (UMU), plantea en un libro propuestas en forma de terapia para solucionar «la profunda desigualdad, las guerras, la falta de libertades y los problemas ecológicos y medioambientales». En 'El mundo necesita terapia', el profesor y psicoterapeuta lleva a cabo un «análisis psicológico a la humanidad al modo de un gran paciente» y llega a la conclusión de que el origen de todos estos problemas reside, fundamentalmente, en la cultura del crecimiento y en un enfoque neoliberal y capitalista que «privilegia el egoísmo y la competitividad». Frente a ello, propone una «verdadera revolución psicológica individual» que conduzca a un modelo de cooperación, humildad, autenticidad y comunalidad. 
El autor contempla al conjunto de la humanidad como si se tratase de un paciente que tiene en su consulta. Analiza como psicoterapeuta los síntomas del planeta y elabora un ensayo psicológico sobre su «enfermedad» para, a continuación, plantear propuestas para solucionar esos problemas.
Jara aborda aspectos económicos, sociológicos y políticos, pero siempre desde la visión del psicoterapeuta. En el libro, indaga sobre los motivos de «por qué las cosas están tan mal». A su juicio, la crisis económica y la corrupción actual «no son ni más ni menos que los síntomas más superficiales y urgentes, que reflejan los estertores de la muerte de un sistema que lleva muchísimos años funcionando. O se aplica una terapia efectiva, que tendría que ser muy profunda y esencial, o esto sólo puede derivar hacia el caos».
Una humanidad «enferma»
Entre los problemas que conforman la «enfermedad del mundo», enumera «la extrema y creciente desigualdad de riqueza», así como las guerras y el «desastre medioambiental». Advierte de «los niveles tan extremos alcanzados» en el deterioro del planeta, «hasta los límites de lo irreversible». También cita las enfermedades relacionadas con el sedentarismo, las adicciones y los trastornos emocionales (ansiedad y depresión), que a su parecer «delatan de forma muy directa la infelicidad humana». También el modelo de democracia actual, que a su juicio es «muy poco participativo, muy poco directo y poco transparente». Arremete contra un sistema educativo «fundamentalmente tecnológico y productivista, que está al servicio del trabajo, de unos valores desencaminados, de una sociedad absolutamente competitiva y comparativa» que deja de lado «habilidades para la convivencia, la participación en procesos democráticos, la creatividad, la gestión de las emociones y el desarrollo de la conciencia cooperativa».
Es lo que Jara denomina como el «paradigma del ego», ya que la personalidad del mundo «se rige por principios de autoimportancia, competitividad, comparación y diferenciación respecto a los demás». Estos principios, según Jara, están en la base de la 'mente' de la humanidad, formando una estructura mental subyacente «de nuestros sistemas políticos, de nuestro sistema económico y educativo».
En base a todo esto, plantea orientaciones al modo de una «psicoterapia» adecuada para que las cosas funcionen mejor de un modo real y duradero, como por ejemplo, «pasar de una cultura de la abundancia y de un enfoque neoliberal y capitalista como el que tenemos a un modelo de suficiencia y de reparto, tanto de trabajo como de riqueza».
Afirma que el modelo planteado «no es el comunismo», sino que propone «una revolución psicológica» hacia un paradigma 'naturalista', que esté «más acorde con las necesidades y capacidades que registra la naturaleza humana», y que se base en principios «de cooperación, de humildad y de comunalidad». Jara ha cedido los derechos de autor a la asociación Regenera-Consciencia de Cambio, que pretende formar éticamente a los líderes y empresarios del futuro. El libro puede descargarse de forma gratuita en 'www.regeneraconsciencia.org'.

Fuente:Periódico "La Verdad" de Murcia