Todos hemos tenido que empezar de nuevo alguna vez en nuestras vidas, bien debido a una ruptura de pareja, la pérdida de un trabajo, un traslado a una nueva ciudad o país, etc. En otras ocasiones, no ha sido la vida la que nos ha forzado hacia el nuevo comienzo, sino que lo hemos buscado y provocado voluntariamente. Otras veces, en cambio, soñamos con ese nuevo comienzo sin tener claro en qué puede consistir o cómo hacerlo.
Los nuevos comienzos nunca son fáciles, pues implican un salto hacia un lugar desconocido donde no sabemos con certeza qué nos vamos a encontrar. Existen, por tanto, diversos obstáculos psicológicos, como los miedos, que pueden interponerse en nuestro camino, entre ellos:
La influencia del pasado

¿Cómo usar el pasado de manera constructiva y evitar que nos impida avanzar? El pasado nos aporta varios tipos de información:
Un patrón vital. Si analizas tu vida hasta ahora, es posible que encuentres un patrón que se repite. Ese patrón puede parecer, a veces, que no está bajo tu control y que tiene que ver más con la suerte, el azar, el destino, el karma o cualquier otra expresión que prefieras. No obstante, tú estás ejerciendo más influencia de la que crees sobre ese patrón. Puedes estar provocándolo sin darte cuenta, lo que significa que también puedes cambiarlo para que no te vuelva a pasar lo mismo.
Las malas experiencias. Si has vivido varias malas experiencias, es normal que tengas miedo a que se vuelva a repetir. Lo que no estás teniendo en cuenta es que este miedo te aporta una información muy importante: te dice que no has aprendido lo suficiente de esas experiencias. Por ejemplo, si has tenido varias relaciones de pareja que han acabado igual de mal (tal vez la otra persona te ha dejado) y temes que se vuelva a repetir, es porque no sabes lo que ha pasado en dichas relaciones que ha causado la ruptura. Por tanto, necesitas detenerte, no buscar pareja durante un tiempo y analizar lo que ha podido suceder y por qué. Cuando lo sepas, sabrás lo que tienes que cambiar, sabrás como controlarlo y ya no tendrás miedo de que se vuelva a repetir ni te parecerá algo extraño y mágico. Por tanto, usa el miedo como guía, pues no encontrarás mejor guía en tu vida que tus propias emociones.
Los fracasos y triunfos. ¿Tiendes a recordar más tus fracasos que tus triunfos? Si es así, te estarás generando un obstáculo para el nuevo comienzo porque tendrás demasiado presente la posibilidad del fracaso. Recuerda también tus triunfos, tus éxitos y tus rachas de buena suerte, pues también están ahí.
¿Quieres empezar de nuevo pero no tienes claro cómo hacerlo? Estos pasos pueden servirte de ayuda:
1. Cierra la etapa previa. No olvides que un final es siempre un nuevo principio. Por consiguiente, a menudo, el mejor modo de empezar de nuevo consiste en acabar con la etapa en la que te encuentras. Cuando cierras una etapa de tu vida, la das por finalizada y sacas de ella aquellas cosas o personas que ya no deseas, estás también iniciando tu nuevo comienzo.
2. No hagas nada durante un tiempo. Si tras cerrar esa etapa previa no tienes claro lo que deseas hacer o hacia dónde encaminar tu vida, no te impacientes. Tal vez te sientas en una situación de vacío, como si estuvieras en una sala de espera en la que una etapa de tu vida ha terminado pero la nueva parece no haber empezado todavía. Esto es normal, porque puedes necesitar un tiempo en esa especie de “limbo” para aclarar tus ideas y escoger tu nuevo camino. Simplemente espera con tus sentidos afilados y los ojos bien abiertos. Confía en tu intuición, deja que tu inconsciente vaya gestando poco a poco tu nuevo camino. Será en la quietud interior y en la calma mental donde encontrarás tu respuesta. Una mente impaciente, exaltada y ansiosa no ve la respuesta ni aunque la tenga delante. Por tanto, relaja tu mente y espera un poco.

La actitud mental
Tu actitud mental es muy importante en los cambios. Si tienes una actitud pesimista pensarás que no vale la pena, que nada saldrá bien y que es mejor no hacer nada, de manera que tu nuevo comienzo se quedará en un simple sueño roto. Por tanto, controla tu actitud mental:
Sé optimista. Si algo puede salir bien, no hay motivos para pensar que va a salir mal.
Persiste. La persistencia es a menudo la clave del éxito. No te vengas abajo ante el primer obstáculo. Levántate tras la caída y sigue adelante.
Mantén la mente abierta y sé flexible. Los nuevos comienzos pueden estar llenos de sorpresas. A veces, trazas un plan y te pones en marcha pero por el camino encuentras algo diferente, algo mejor o una nueva idea sobre el modo de hacer las cosas. O bien, encuentras un obstáculo que, en este momento, es insuperable. Si mantienes la mente abierta y eres flexible, podrás ir haciendo los cambios necesarios sobre la marcha y te irás adaptando a tu ambiente en vez de trazar un plan rígido y esperar que todo salga según lo previsto. Como metáfora, digamos que si tu gran barco hace aguas, súbete a un bote y sigue navegando en él, pues puede llevarte al mismo sitio. Si te empeñas en seguir en el barco grande, puede que no avances nunca.

Acepta el miedo y otras emociones negativas que puedas estar sintiendo. Sentir miedo, incertidumbre, dudas y otras emociones negativas, es normal y puede que te acompañen durante tu nuevo comienzo durante un tiempo. Úsalas como guías, aprende lo que tengan que enseñarte, acepta que están ahí y déjalas estar. Puedes hacerlo igual aunque tengas miedo.
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