domingo, 7 de diciembre de 2014

EL ARTÍCULO NO VA SOBRE SEXO

Querido lector, espero que me perdones ya que me he servido del reclamo de la palabra “sexo” para captar tu atención. En efecto, el artículo no va sobre sexo. Versa sobre el concepto de justicia, su etiología, la estrecha relación que guarda con la moral y con el malestar que nos genera la contradicción.

Teorías Filosóficas sobre el concepto de Justicia (selección a mi gusto)

Platón: La justicia como armonía social. En su libro República, Platón propone para la organización de su ciudad ideal, a través del diálogo de Sócrates, que los gobernantes de esta ciudad se transformen en los individuos más justos y sabios, o sea en filósofos, o bien, que los individuos más justos y sabios de la comunidad, es decir, los filósofos, se transformen en sus gobernantes.
Aristóteles: La justicia como igualdad proporcional: Dar a cada uno lo que es suyo, o lo que le corresponde. Dice que lo que le corresponde a cada ciudadano tiene que estar en proporción con su contribución a la sociedad, sus necesidades y sus méritos personales.
Santo Tomás de Aquino: La ley natural. Dice que los ciudadanos han de tener los derechos naturales, que son los que Dios les da. Estos derechos son más tarde llamados Los Derechos Humanos.
• Para los utilitaristas las instituciones públicas se componen de una forma justa cuando consiguen maximizar la utilidad agregada (en el sentido de felicidad). Según esta teoría, lo justo es lo que beneficia al mayor número de personas a la vez.

Principio de Justicia Retributiva

Un aspecto interesante de la organización de las sociedades es cómo se reparten los recursos disponibles, los bienes producidos y la riqueza disponible. En principio, en la mayoría de sociedades se han manejado dos conceptos parcialmente incompatibles sobre qué es una distribución justa de los bienes y la riqueza:

• La justicia según la necesidad, sostiene aquellos que tienen mayores necesidades de un bien deben poseer asignaciones mayores.
• La justicia según el mérito, sostiene que aquellos que más contribuyen a la
producción de bienes y riqueza deben tener también una mayor proporción de los mismos. 

Relación justicia y moral: HUMANOS

En la versión original del Juego del Ultimátum (estático y para dos jugadores) creada por Güth et al. (1982), el jugador número 1 (llamado proponente) ha de dividir una determinada suma de dinero entre él y el jugador 2 (llamado receptor) en condiciones de total anonimato.
A continuación, el jugador 2 acepta o rechaza la división. Si es aceptada, el reparto se hace conforme a la propuesta del jugador 1; si es rechazada ambos ganan cero. El juego del ultimátum es un juego asimétrico de suma no cero, donde las dos partes interactúan de manera anónima y sólo una vez. Estas características del juego evitan la consideración de la reputación, la confianza y la reciprocidad en la toma de decisiones. El proponente no tendrá en cuenta la necesidad de mostrar una determinada imagen de su personalidad en el otro jugador ni de consolidar estrategias de juego que le favorezcan en el futuro. El óptimo de Pareto de este juego sería el resultado derivado de una estrategia perfectamente cooperativa, en la cual el jugador 1 y el jugador 2 repartan equitativamente la suma total disponible (cada uno obtiene T/2). Pero bajo la hipótesis de que los sujetos maximizan su propio beneficio, la estrategia dominante del juego es decir, aquella que debiera ser racionalmente tomada para asegurar la maximización de la utilidad individual y, por tanto la predicción del resultado que apuntaría el equilibrio de Nash, es: para el jugador 1, ofrecer la menor cantidad de dinero superior a 0, y para el jugador 2, aceptar cualquier oferta del jugador 1 superior a 0 por mínima que sea, pues el jugador 2 debería preferir algo antes que nada.

Sin embargo, los experimentos que se han realizado con este juego muestran que en la mayoría de los casos los proponentes se anticipan a los criterios de justicia de los aceptantes y ofrecen un reparto equitativo y que los receptores del ultimátum prefieren renunciar a un beneficio pequeño castigando al que pretende obtener un beneficio mayor basado en la decisión racional. El sentimiento de justicia, es tan poderoso que preferimos quedarnos con nada a aceptar situaciones injustas.

Relación justicia y moral: PRIMATES

Basado en 40 años de observación de primates, De Waal asegura que lo que los seres humanos denominamos como "moral" está mucho más cerca del comportamiento social de los simios que a una imposición divina o una decisión filosófica. Para el científico, la moral no pasa por una decisión que se toma o que se impone desde arriba -filosofía, religión o incluso autoridad- sino que es innata al comportamiento social humano. No sólo eso: no es exclusiva, sino que viene como parte del "paquete social" que también puede encontrarse en otros animales como nuestros parientes primates.

En unas pruebas realizadas con chimpancés, se le da una bandeja que contiene alimento a un sujeto A. La particularidad de la bandeja es que está fijada a unos carriles y atada por unas cuerdas. Desde una jaula adyacente, un sujeto B puede tirar de ella y quedarse con toda. El sujeto A cuenta con una palanca que le permite abortar la operación, arrojando toda la comida al suelo si la situación no es de su agrado. Cuando el investigador proporciona la bandeja a A, lo que normalmente ocurre es que B tira de la cuerda y le roba la comida. A se enfada y acciona el mecanismo que deja caer la recompensa al suelo. Por el contrario, cuando desde el inicio, el investigador proporciona la bandeja a B, A se controla y no suele accionarlo. La conclusión es que el sujeto A parece entender la diferencia entre el hurto y una situación justa.

Según el autor, los dos pilares de la moral: reciprocidad y justicia, por un lado y empatía y compasión por el otro, están presentes en el comportamiento social de los simios. El sentido de la justicia posee un componente biológico, que comenzó a desarrollarse hace cientos de millones de años.

Teoría de la disonancia cognitiva

De vez en cuando, alguna secta pronostica el fin del mundo en alguna fecha concreta. Éste fue el caso de una secta sueca que en los años 50 pronosticó que el fin del mundo llegaría en Navidad. El investigador Leon Festinger se interesó por saber qué pasaría con las creencias de esta secta cuando, al llegar Navidad, no pasara nada y tuvieran que admitir que su creencia era falsa y estaban equivocados. Al día siguiente de Navidad, la explicación que recibió fue "Es verdad que el mundo iba a desaparecer, pero como nosotros hemos visto y aceptado esta verdad, hemos creído firmemente en ella. Por ello, nuestra fe ha evitado que el fin del mundo aconteciera". Lo que está claro es que al día siguiente de Navidad, los miembros de esta secta sabían dos cosas: primero, que habían creído en el fin del mundo; y segundo, que no había ocurrido. Por lo tanto, tenían dos pensamientos, es decir, dos cogniciones, que se contradecían entre sí. A raíz de la explicación que Festinger le dio a este suceso, surgió la teoría de la disonancia cognitiva.
El hecho de tener conciencia de que estamos afirmando a la vez cosas contradictorias nos produce malestar, tensión e incomodidad psicológica, es decir, una disonancia cognitiva.

Para solucionarlo buscamos una salida, una justificación que nos permita recuperar la coherencia cognitiva, tal y como hizo esta secta en la explicación que dio. Cuanto mayor es la intensidad de esta disonancia, más energía invertiremos para eliminarla. Por ejemplo, si el tema nos importa poco, podríamos simplemente dejar de lado una de las dos y aceptar la otra, pero si nos importa mucho, podríamos dejar de lado nuestras tareas habituales para ir a buscar información activamente. La estrategia más habitual consiste en modificar uno de los elementos contradictorios, el que resulte más fácil, para eliminar la disonancia o que nos afecte menos. También, como es el caso de la secta, puede crearse un motivo que dé sentido a los dos a la vez. En conclusión, la actitud puede modificarse por factores internos, además de por los factores externos que muestra la teoría de la comunicación persuasiva.

Profundizando en este tema, Festinger realizó un experimento similar al siguiente:
Pretendemos hacer un debate sobre la intervención de la policía en las manifestaciones. Para ello, escogemos a diez estudiantes universitarios que están en contra de la policía y los separamos en dos grupos de cinco. Uno de los dos grupos deberá hablar en contra y el otro defender la posición de la policía, a pesar de que realmente están en contra de ésta. Dentro del grupo que la defiende, por separado, a unos les diremos que a cambio de hablar a favor les vamos a pagar una gran cantidad (por ejemplo, 200 euros), y a los otros, que no disponemos de mucho dinero y que sólo les podemos recompensar con una pequeña cantidad (por ejemplo, 20 euros). Lo relevante aquí no es el dinero que recibirán, sino el hecho de que a unos se les da una recompensa importante y a otros no. El debate se realiza y obtenemos unos curiosos resultados. Del grupo que ha hablado a favor, las personas que han recibido la menor recompensa por defender una postura contraria a la suya, se han visto fuertemente influenciadas y han cambiado su actitud hacia la policía. En este grupo, tanto para los bien pagados como para los que no, se ha producido una disonancia cognitiva. Por un lado, saben que están en contra de la policía, pero por otro han recurrido a todos los argumentos que han podido para defenderla, manteniendo dos cogniciones contradictorias.

Sin embargo, los que han recibido una buena recompensa se libran fácilmente de la disonancia. Lo atribuyen a una presión externa, el dinero que han cobrado a cambio, y recuperan su coherencia cognitiva. Pero los que apenas han cobrado a cambio no pueden recurrir a esa justificación. Tampoco pueden atribuirlo a una presión externa porque saben que lo han hecho porque han querido. Por ello, la única solución que les queda es acercar las dos posturas y asimilarlas, adoptando una actitud menos negativa hacia la policía.

En conclusión, disponemos de otra manera de influir en la opinión de la gente y modificar su actitud. Tan sólo tenemos que hacer que defiendan o hagan algo que vaya en contra de sus creencias, pero de tal manera que no se sientan fuertemente presionadas para hacerlo, es decir, que tengan la impresión de estar haciéndolo libremente. Esto quizá no suene tan peligroso si no se tiene en cuenta las llamadas sumisiones ínfimas de la vida cotidiana.
Entendemos por sumisión ínfima cualquier situación en la que decimos o hacemos cosas con las que no estamos del todo de acuerdo, para evitar sanciones o conseguir beneficios.
Mientras aceptemos estas pequeñas sumisiones "libremente", nuestras creencias irán cambiando en la dirección marcada por la presión social. Esto constituye el mecanismo más eficaz de reproducción y mantenimiento del orden social establecido.

Ya sabes: "Actúa como piensas o pensarás como actúas".

Autora: Lorena Balderas. Psicóloga y Criminóloga.

Twitter: @lorenabalderasS

sábado, 6 de diciembre de 2014

CÓMO EDUCAR EN FAMILIA

A continuación os ofrecemos algunas pautas destinadas a todos los padres y madres preocupados por la educación de sus hijos, a modo de hoja de ruta para educar desde la familia:

Elige una pedagogía POSITIVA:

1. Mira a tu hijo con ojos positivos. Nadie es irresponsable, dependiente, miedoso, desordenado, ni nadie es fracaso escolar. Nadie “es” todos “hacemos” cosas, que pueden aprenderse a hacer de otra forma. Trátale “como si...”: como si fuera comunicativo y le gustase hablar, como si fuera generoso y le gustara ayudar, como si fuera valiente y decidido...

2. Enséñale a ser autónomo. Estimula su independencia, adaptada a su edad: así aprenderá a vivir los cambios y lo desconocido, aprenderá a decidir y a ser responsables.

3. Toca y abraza a tu hijo. Repite siete veces al día “te quiero mucho” y da muestras físicas de afecto, que respalden lo que dices para que tus hijos se sientan respaldados, abiertos y confiados.

4. Alfabetiza sus sentimientos. Cuando nos sentimos mal nos volvemos torpes y nos olvidamos de los que sabemos hacer. Si ignoras los sentimientos ellos seguirán gobernando tu vida sin dirección. Aprended más vocabulario sobre sentimientos, aprended a identificarlos y a expresarlos para crear climas más cálidos. Es más fácil de lo que parece: todos los días oímos música, contamos cuentos y noticias repletos de sentimientos.

5. Sé exigente en clave positiva. Tus hijos crecerán más si tienen una imagen positiva de sí mismos. Cuando logres esto, puedes hacer críticas puntuales sobre hechos concretos, sin generalizar, en privado y sin comparar.

Elige una pedagogía ASERTIVA

6. Sé asertivo en casa: hay cosas “no-negociables”. No vayas de “colega” con tus hijos. Necesitan que tú seas su padre o su madre, el único que tienen. Si concedes todo y te callas harás que tu hijo sea un tirano y renunciarás a tu proyecto de familia. Forja en ellos una personalidad fuerte mediante la exigencia en clave positiva. Si eres autoritario, tu hijo perderá la autonomía y si lo haces agresivamente, perderá la asertividad. Si eres permisivo sin exigir, tu hijo se convertirá en autocomplaciente y narcisista pasivo, sin sacar partido de sus cualidades.

7. Potencia la asertividad de tu hijo. Todos desearíamos tener un hijo sumiso, solucionaríamos muchos problemas y sería obediente, pero en su vida sería infeliz, se dejaría manipular por todos y no lograría realizar sus deseos, ni sus proyectos. Tendrá la obediencia adecuada después de aprender a ser asertivo. Un niño sumiso o avasallador tendrá más dificultades sociales, será fácil de manipular y estará más expuesto a los riesgos del momento: drogas, alcohol, sida, embarazos, bandas...

8. Escucha con atención a tus hijos. Fundamenta la escucha en la atención a los detalles y la sinceridad, no sobre la desconfianza detectivesca de descubrir cosas raras. Si tienes poco tiempo, ellos no lo medirán. Quieren calidad de tiempo y calidez. De pequeño escucha sus fantasías sobre princesas y dragones. De mayores seguirán teniendo otras princesas y dragones y fútbol y televisión y música. 

9. No tengas alergia al conflicto. Limita los conflictos basados en ataques personales y potencia los conflictos donde se expresen puntos de vista distintos, donde se defiendan derechos, donde se generen alternativas, diálogos, iniciativas y soluciones más inteligentes.

10. Haced tertulias para contaros aventuras. Inventad la “cena sin tele” y si esto cuesta hacerlo a diario, fijad un día a la semana en el que hagáis la “tertulia de palomitas o frutos secos” después de cenar, donde os contéis anécdotas, noticias sobre deporte, estudios, amigos, salidas o vacaciones en proyecto...

Elige una pedagogía PROACTIVA

11. La responsabilidad nace de la autonomía. Tu hijo aprende a ser responsable cuando asume retos y sabe que puede equivocarse, empezando por las pequeñas tareas cotidianas: preparar la ropa del día siguiente, apagar las luces, bañarse solo, cuidar un animal, comprar el pan...

12. No sobreprotejas a tu hijo. No le saques las castañas del fuego: cuando se equivoque, cuando se olvide de algo, cuando no le da tiempo de hacer los deberes... Deja que asuma sus responsabilidades.

13. Potencia que corran riesgos, en lugar de tomar el camino seguro. Así aprenderá a ser creativos y a pensar de forma divergente. Así aprenderán que el riesgo es para inventar soluciones inusuales para problemas o retos vitales. No les fascinará el riesgo como autodestrucción, porque habrá aprendido a gestionarlo. Dile que los fallos son normales. Anímales a cruzar la piscina bajo el agua en lugar de repetir “¡Ten cuidado! Que es peligroso”.

14. No juzgues a tu hijo. Quiérelo tal como es, por él mismo, no en función de cómo cumple lo que esperas de él. Acepta sus valores y sus necesidades, después puedes educar en valores, pero no desde la clave culpabilizadora, atributiva y victimista de la tan traída “crisis de valores”. Para educar hay que adaptarse al cambio.

15. Se aprende haciendo. Nadie aprendió a andar en bicicleta mirando a los demás, ni aprendió a bailar escuchando clases magistrales. Si ellos mejorar sus habilidades entonces elevarán el concepto de sí mismos y mejorarán los vínculos con los demás. Que tomen sus decisiones.

Fuente: escuelascatólicas.es

El Teléfono de la Esperanza de Valencia,consciente de las dificultades que entraña educar hoy en día a los hijos e hijas,en una sociedad en constante evolución,ofrece a todas aquellas personas interesadas,tanto como padres,madres o educadores,un Curso para aprender técnicas y recursos que nos ayuden a educar de forma más eficaz en el ámbito de nuestra familia. Se trata de una auténtica "Escuela de Padres,Madres y Educadores",donde a través de los más modernos métodos actuales,abordamos este tema de vital importancia. Hablamos de nuestro Curso de "Padres y Educadores",perteneciente a nuestro Programa "Educadores,hoy", que realizaremos en nuestra sede de Valencia del 16 al 18 de Enero. Una auténtica experiencia de la que ya se han beneficiado cientos de familias en nuestra Comunidad,a lo largo de casi 30 años.No te la puedes perder. Todas las personas interesadas pueden ampliar la información llamando al 963 91 60 06 o en el correo valencia@telefonodelaesperanza.org . También puedes informarte e incluso formalizar tu inscripción,a través del enlace que figura al pié de esta entrada en el Blog. Os recordamos que las plazas son limitadas y se tendrá en cuentra el orden de inscripción a la hora de admitir a los participantes.



sábado, 29 de noviembre de 2014

El Cerebro Femenino. LOUANN BRIZENDINE

Con su larga y elegante cabellera roja enmarcando su faz de ardillita, unas coquetas gafas de pasta a juego y alguna que otra pícara broma, la doctora Louann Brizendine recuerda a algún personaje característico de las inteligentes películas de Woody Allen. Aunque quizá ocurra al revés y sea el cineasta quien encuentre en ella materia de guión. Porque Brizendine, que enseñó en Harvard antes de instalarse en San Francisco, donde es profesora de neuropsiquiatría en la Universidad de California, ha puesto a discutir a hombres y mujeres de su país con su polémico libro El cerebro femenino (RBA). En él defiende textualmente que "los cerebros masculino y femenino son diferentes por naturaleza". Esta tesis enerva a las feministas clásicas, partidarias de teorías más igualitaristas, pero también saca de quicio a los machistas porque la doctora sostiene que los cerebros de ambos sexos son diferentes, pero que el femenino tiene algunas ventajas.

¿Qué ha cambiado para que los médicos y los investigadores conozcan cada vez mejor el funcionamiento de nuestro cerebro?
Actualmente disponemos de nuevas tecnologías como la resonancia magnética funcional, que permite a los científicos tomar imágenes de nuestros cerebros vivos y en pleno funcionamiento mediante un escáner cerebral.

¿Cuándo empiezan a apreciarse las diferencias cerebrales entre hombre y mujer?
El cerebro original del feto es unisex hasta las 8 semanas de gestación, cuando en los futuros niños aparecen los testículos, que empiezan a bombear grandes cantidades de testosterona y marinan los circuitos cerebrales con ella, matando algunas células en los centros de comunicación y haciendo crecer otras en los centros sexuales y de agresión. Y se dan fenómenos como, por ejemplo, que en el área cerebral que rige el impulso sexual en los niños las células se multiplican, como mínimo, por dos. En cambio, el cerebro femenino no está perturbado por la testosterona -risas- y sigue creciendo tranquilamente. Una consecuencia para los fetos femeninos es que sus células cerebrales desarrollarán más conexiones en los centros de comunicación y en las áreas que procesan la emoción.

¿Por eso se dice que los hombres piensan mucho más en el sexo que las mujeres?
Entre los 9 y los 15 años, en los chicos la testosterona se multiplica por veinte o por veinticinco. Biológicamente, ese cambio es enorme, es como si experimentaran una sobrecarga eléctrica. Empiezan a tener fantasías con partes del cuerpo femenino y con actos sexuales. Es la época en que los chicos no querrán hablar con su madre y simplemente se encerrarán en su habitación para sus cosas. En las chicas, en cambio, el impulso sexual se manifestará en la necesidad de mostrarse atractivas en su apariencia externa. Quieren ponerse guapas, utilizar maquillaje, comprar mucha ropa... La tarjeta de crédito de los padres se resentirá. Dos días antes de la ovulación es cuando las mujeres se muestran más seductoras, tratando de atraer la atención de los hombres. La madre naturaleza lo hizo así para que se queden embarazadas.

"Los chicos piensan más en el sexo porque entre los 9 y los 15 años su nivel de testosterona se multiplica por 20"

¿Leyendo el libro, a un hombre le puede parecer que el cerebro femenino es superior.?
Parece tan superior porque tenemos mejor inteligencia emocional: el hipocampo de la mujer es ligeramente más grande y es el que registra los datos emocionales. Si usted se pelea con su esposa, dentro de diez años ni siquiera se acordará de la discusión, pero ella no la olvidará nunca. Quedará firmemente registrada en su hipocampo, que es como su disco duro. Así que hombres y mujeres tenemos un hardware diferente. Un segundo aspecto en el que nuestro cerebro es superior es en el número de neuronas espejo para la empatía: las mujeres tienen más y son más activas, de manera que nos permiten ponernos en la piel de la persona con la que nos comunicamos mejor que los hombres. Los psicólogos evolucionistas creen que esto se deriva de que, a lo largo de millones de años, las mujeres hemos aprendido a interpretar las emociones del bebé que no habla: nos vemos obligadas a leer los matices emocionales en la expresión no verbal del recién nacido, porque es un factor esencial para su supervivencia.

Me gustaría que se pronunciara sobre mi anterior pregunta de forma más taxativa: ¿el cerebro femenino es superior?
En ciertos aspectos, como la captación de matices emocionales y la empatía, claro que sí -pronuncia estas últimas palabras en castellano, con convencimiento-. Dicho esto, es importante entender que el cerebro masculino hace las mismas cosas que el nuestro, y que, al revés, las mujeres también somos capaces de alcanzar conductas idénticas en aquellos aspectos a los que el cerebro masculino dedica mayor espacio: podemos llegar a tener tanto deseo sexual como los hombres. En cuanto a los coeficientes de inteligencia, el promedio de hombres y mujeres es el mismo. Sabemos por la experiencia que todos podemos ser artistas, astronautas o políticos indistintamente.

Parece que la causa de la mayor inteligencia emocional femenina se halla en que ustedes están dominadas por la hormona del estrógeno, mientras que los hombres estamos más conducidos por la testosterona.
Las hormonas en todos los animales, incluso en los invertebrados, tienen como misión crear una propensión para la conducta. Los circuitos del cerebro femenino se forman en el feto y, cuando llega la adolescencia, los mecanismos de la fertilidad lanzan contra estos circuitos oleadas de dos hormonas: estrógeno y progesterona. Por ello, cada día es muy distinto para el cerebro femenino respecto al anterior. Quizás esta sea la razón de que los hombres digan que no entienden a las mujeres y que son un misterio. Pero lo cierto es que no cambia el yo de la mujer, no se modifica su identidad, pero sí su propensión hacia un comportamiento u otro. Es como si el yo femenino se colorease cada día con una tonalidad diferente.

Usted llama la atención sobre el importante problema de la depresión postparto.
Un 10% de las mujeres la sufre durante el año posterior a haber dado a luz y muchas veces ni siquiera se les diagnostica. La mayoría de esas enfermas, cuando tienen los síntomas, sólo van al ginecólogo, o acuden al psiquiatra demasiado tarde y ya se les ha pasado. En el período que va entre los 8 y los 12 días después del parto, todas las madres padecen una especie de síndrome de abstinencia porque ya no tienen al bebé dentro. Es el momento en que las hormonas se reajustan en su cuerpo, después de que la producción de estrógeno y progesterona baje de forma muy acusada en el momento del parto. Por eso muchas madres en esos días lloran por cualquier razón. Después, el reajuste hormonal devuelve el equilibrio en el 90% de los casos, pero queda un 10% que no lo consigue y esas madres son las necesitadas de tratamiento. 

¿Cuál es su recomendación para ellas?
Que vayan al psiquiatra. Si el cerebro no realiza un ajuste automático de sus componentes neuroquímicos, ahora contamos con fármacos como las serotoninas para ayudarlas a conseguirlo. La madre no puede estar deprimida cuando cuida al bebé.


¿El psicoanálisis ha dejado de ser válido?
El problema es que se sigue aplicando igual que cuando se creó hace un siglo, no ha evolucionado. Puede ayudar en ciertos problemas psicológicos, pero el 80% de los pacientes son mujeres que van a que las traten de la frigidez y hoy es una irresponsabilidad buscar una explicación psicológica a eso: la frigidez es un problema hormonal. Antes los psiquiatras no medían los niveles endocrinológicos de la mujer, pero ahora sí lo hacen y pueden diagnosticar la solución neuroquímica. Es una crueldad llevar a una mujer frígida al psicoanalista.

Usted sostiene que las mujeres tienen mayor competencia lingüística que los hombres. En la primera edición de su libro incluso daba cifras espectaculares que luego retiró. ¿Qué piensa hoy sobre este delicado asunto?
Las mujeres suelen hablar más en el contexto de un escenario social, como la vida doméstica, donde pueden charlar dos o tres veces más que el hombre, pero en otros escenarios, como el trabajo o una reunión de negocios, pueden hablar menos que los hombres. Así que pienso que el contexto de cada estudio es importante. Por ejemplo, en una primera cita romántica cuando el hombre está fanfarroneando para tratar de impresionar a la mujer, ¡es capaz de no dejarla hablar en ningún momento!

Psiquiatra y madre en la vida.
Brizendine fue en su juventud una feminista sesentayochista "de primera ola". Cuando tuvo un hijo como madre soltera, quiso darle una educación no sexista que incluía intentar que jugara con muñecas: "Lo malo es que les arrancaba las piernas y las usaba como cuchillos. Los niños necesitan luchar y ser superhéroes; en cambio, recuerdo el caso de una niña cuyos padres querían que jugase con camiones; y, sí, jugaba acunándolos en sus brazos".
Hoy Brizendine, que tiene una clínica de terapia hormonal, sigue viviendo experiencias muy particulares con su hijo John, convertido en un mocetón de 2 metros de altura pero con sólo 70 kilos de peso. "Las madres necesitamos ver que nuestros hijos se alimentan" dice, "y si no lo hacen, nos sentimos rechazadas". Un día le dije a John que comiera más y me contestó muy seriamente: Mamá, no es que no te quiera, es simplemente que no tengo hambre. Así es el hijo de una psiquiatra: "aprende tu jerga y la usa contra ti". Quizá por eso, para entender a sus hijos y a otros hombres, Brizendine acaba de firmar el contrato para escribir el libro que le faltaba: "El cerebro masculino", recientemente publicado.

Fuente http://www.muyinteresante.es/historico/articulo/louann-brizendine

Publicado en Muy Interesante 26/02/2013

martes, 25 de noviembre de 2014

"PARA QUE NO ENTREN LOS DE FUERA..."

Hoy mi reflexión quiere ser una pequeña contribución a eliminar los tabúes y los mitos sobre la enfermedad mental.

Hace ya bastantes años, cuando comencé a trabajar en el mundo de la enfermedad mental, conocí a un enfermo en el psiquiátrico de Ciempozuelo (Madrid). Le llamaban Cristobalia pues afirmaba que era el mismísimo Cristóbal Colón. Recuerdo a este pintoresco enfermo vagar por los grandes patios del hospital psiquiátrico, con su larga barba y extravagante traje. En aquella época, el mencionado hospital estaba rodeado de un alto muro que daba la sensación más de cárcel que de hospital. A pesar de su locura, Cristobalia era un hombre dialogante y con un discurso fácil. Cierto día le pregunté: “Cristobalia, ¿para qué sirven las tapias de este manicomio?” Y de forma contundente y clara respondió: “Para que no entren los de fuera…” Esta fue la anécdota que por misterios de la mente he recordado cuando he comenzado a escribir estas líneas.

A lo largo de la historia de la humanidad, “el loco” se ha identificado con los “endemoniados”, “los poseídos”, “los embrujados”, y en alguna ocasión, con los tontos. Es decir, con seres que han perdido la capacidad de decidir y de actuar. Por esto, en alguna ocasión, se ha llamado a la locura la “patología de la libertad”.

Entre los mitos de nuestra cultura, respecto a la enfermedad mental, podemos señalar:

Es un enfermo estigmatizado y reprobado: somos comprensivos con el dolor, el malestar generalizado o, incluso, con una enfermedad incurable; pero nos sentimos desbordados por el enfermo fóbico, el depresivo, y no digamos por el esquizofrénico. Sentimos vergüenza ante un familiar diagnosticado con una enfermedad mental.

Es una enfermedad transmisible: es cierto que algunas enfermedades mentales (esquizofrenia y trastornos bipolares) pueden tener un componente genético (en la actualidad aún es desconocido), que puede predisponer (pero no determinar) a esas enfermedades, pero el resto del abanico de trastornos psíquicos (las neurosis, los trastornos de personalidad), el factor decisivo es el medio psicosocial en el que el individuo se desarrolla y, sobre todo, cómo cada persona ha elaborado las distintas experiencias familiares, sociales y personales.

Es una enfermedad incurable: no podemos meter en el mismo saco los cuadros psicóticos y los cuadros neuróticos o los trastornos depresivos; y, por tanto, habría que analizar cada enfermedad, sus características propias y su desarrollo para poder definir su incurabilidad o no. Lo correcto pues es decir, “esta persona tiene una depresión” (no es un depresivo), o esta otra “padece una esquizofrenia (pero no por eso es un esquizofrénico), son algunos ejemplos de la necesidad de utilizar un lenguaje correcto.

Locura es sinónimo de agresividad: generalmente los medios de comunicación son muy receptivos ante los acontecimientos agresivos (crímenes, suicidios, etc.), pudiendo transmitir la visión de que el enfermo mental es un ser peligroso. Sin embargo, en los más de treinta y cinco años de trabajar como psiquiatra, solamente en una ocasión sufrí una agresión por un enfermo mental, pero en este mismo tiempo me han intentado robar el coche varias veces, a mi hijo le han quitado el móvil y una vecina, hace unos meses, fue violada. Son hechos de la vida cotidiana y ninguno de sus actores tenía un diagnóstico psiquiátrico.

Por todo esto, recordando la anécdota de Cristobalia, y parafraseando su pensamiento, nos podríamos preguntar: ¿quiénes se tienen que defender de quiénes? Querido lector, para mí, como para Cristobalia, la respuesta es evidente… ¿y para ti?


ALEJANDRO ROCAMORA BONILLA
Psiquiatra-Cofundador del Teléfono de la Esperanza

viernes, 21 de noviembre de 2014

VIAJE SECRETO HACIA EL MEJOR YO

Este año el Teléfono de la Esperanza, bajo el eslogan “La fuerza está en ti” dedica su Día de la Escucha a la necesidad, en medio de un mundo en crisis, de reconectar nuestro ser con la fuente de nuestro equilibrio, energía interior y la alegría. Que no es otra que ese manantial, a veces escondido y sobre todo olvidado, donde nos encontramos bien, en el fondo de nuestro ser, sin saberlo.

Muchas veces hemos confundido nuestra identidad con el “personaje” que creemos ser. Hemos creado una careta de nosotros mismos labrada con una serie de tópicos: el papel que desempeñamos en la sociedad, la profesión, la imagen externa, nuestros éxitos y fracasos. Lo de fuera que hoy día nos asfixia. Pero detrás de esa careta, como en la Tragedia Griega, hay un ser humano que en lo profundo no es nada de eso. 

En realidad somos como una especie de cebolla; tenemos muchas capas y la mayoría de la gente se queda con las más superficiales: guapa, listo, ejecutivo, simpático, intelectual, triste, fracasado, palizas… Tampoco somos lo que nos runrunea la mente volcada en un pasado que no existe, pues pasó, o en un futuro que nos da miedo antes de tiempo. Sin embargo aquí y ahora hay una zona profunda donde estamos bien, en armonía con el universo. 

Por lo general parecemos niños el día de su “cumple”, a la espera de ese regalo que nos hará felices, obsesionados con que la felicidad nos va a venir de fuera: cuando consiga esa relación, aquella casa, ese coche soñado, el éxito profesional, la estabilidad económica… Pero, si logras alcanzar todo eso, percibes al instante otros vacíos y carencias. Como el que en un desierto se muere de sed. Llega al oasis y, tras beber lo necesario, se da cuenta de que le duelen los pies, está solo, no conoce el camino. 

Viajamos, huimos, ansiamos, pedimos, corremos hacia quién sabe dónde, pero el tesoro está dentro. Esto es lo que intenta mostrar este número de AVIVIR. “Somos como un diamante, un diamante cubierto por el lodo -dice el maestro Swami Jyothirmayah en la entrevista de Gloria Díez-, el diamante sigue siendo diamante, pero para que brille, tienes que lavarlo. Todos en este plantea somos únicos, el problema es que solemos comparar nuestra vida con la de los demás, y por eso no somos felices”. 

Hace algunos años visitaba en compañía de un amigo un templo budista-zen en la sagrada ciudad de Nara (Japón). El pequeño jardín japonés, perfecto y recortado, brillaba desde la ventana a la altura de nuestros ojos mientras tomábamos una taza de té. Parecía un cuadro recién colgado ante nuestra mirada sorprendida. El monje, de cráneo pelado y mirada penetrante, que se llamaba Nishizawa, se dirigió de pronto a mí en japonés. Mi acompañante, el profesor de la Universidad Sophia, Juan Masiá, me tradujo sus palabras, que nunca olvidaré: “Hazte plenamente el que ya eres”, me dijo. Luego pensé que en nuestra cultura cristiana hay claros equivalentes, por ejemplo lo que dice Jesús: “El reino de los cielos dentro de vosotros está”. 

En el fondo la liberación o el despertar interior no es sino una manera de abrir la ventana de los ojos del alma, y permanecer atento. Decía Antonio Blay: "Al mirar, te das cuenta de que tú no eres lo que ves. Sigue mirando el mirar, llegarás al fondo y descubrirás el verdadero ser". Y entonces, una vez descubiertas las quietas profundidades del mar quizás puedas descubrir allí, sin dejar de vivirlas, que hasta tan inefable paz no llega el miedo ni la turbulencia de las olas.

PEDRO MIGUEL LAMET
Director de la Revista AVIVIR

martes, 18 de noviembre de 2014

GRACIAS A LA VIDA QUE ME HA DADO LA CRISIS

“Para ser parte de la solución, tienes antes que asumir que eres parte del problema”

Stephen Covey


“Si realmente podemos entender el problema, la respuesta vendrá de este mismo, porque la respuesta no está separada del problema”.

Jiddu Krishnamurti


A todos mis amigos y amigas:


¿Cómo resistirse a las adversidades que nos impone la vida? ¿Cómo forjarse, a pesar de todo, felices y numerosos paréntesis, entre alegrías pasadas y alegrías venideras? Enfrentándose a ello, por medio de la acción pertinente. “La acción es una sucesión de actos desesperados que permite lograr esperanza”, escribió el pintor Georges Braque.

Actuar no sólo cambia el mundo, sino también nos cambia a nosotras (y nosotros). El ejercicio nos calienta de nuevo cuando hace frío, y la acción nos hace sentir vivas y vivos. Es la única esperanza que cuenta: la que nos permite mantenernos activos y lúcidos, y no la que nos induce a esperar. También se fundamenta en la convicción de que la felicidad sique existiendo en alguna parte y que regresará aquí.

Para Viktor Frankl: “el hombre es el ser que siempre decide lo que es”, y que encuentra respuesta a las grandes preguntas vitales sólo en la acción. Porque todos los seres humanos disponemos de esta fuerza para crear, para transformar nuestro comportamiento, para concebir ideas desde nosotros mismos que proyecten un cambio. Los seres humanos poseemos integridad, la cualidad de predicar con un ejemplo digno, “un atributo de la persona, como ente dotado de dignidad por el solo hecho de serlo, esto es, como sujeto moral, fin en sí mismo, investido con la capacidad para decidir responsablemente sobre el propio comportamiento”, según la definición del Tribunal Supremo español. Ya lo he ejemplificado en la persona de Seven Cullis-Suzuki y su inestimable discurso ante los miembros de la ONU, y disfruto con que conozcas también a otras personas que hacen gala de esta integridad.


Jim Merkel promueve la idea de la simplicidad radical en la vida, que ha volcado en el estupendo libro Simplicidad radical, publicado por la Fundación Tierra. Aquí está su testimonio:

“Mi estrategia fue cambiar de pregunta. En lugar de ¿cómo puedo ganar más dinero?, me pregunté ¿qué necesito? Ya no tengo estrés y tengo tiempo para hacer las cosas que me gustan y estimular ideas creativas para proteger al planeta intentando contribuir a un mundo más justo. Pero sobre todo soy libre.

Emprender una vida según criterios propios es una habilidad que no nos han enseñado. Se cae con facilidad en la resbaladiza cuesta del más allá de lo suficiente: tener demasiadas cosas que no contribuyen a realizarnos, y demasiadas pocas que sí lo hacen. Hay un criterio interesante, el de la integridad, inteligencia e independencia económica. La integridad comporta que seamos responsables de todas las implicaciones del dinero que pasa por nuestras manos. La inteligencia es saber gastar la energía vital con sabiduría. Y la independencia económica significa que se ha ahorrado lo suficiente para poder hace frente a los gastos mensuales a partir de las rentas por intereses”.


Desde un campo bastante distinto, el director de películas experimentales y documentales Godfrey Regio, habla de la importancia de tomar decisiones responsables en el mundo actual. Él se ha pasado cuarenta años creando filmes de contenido tecnológico-social que contribuyen al avance de la calidad de vida y del pensamiento de las personas.

“Las cosas más difíciles de ver son las más próximas. Los peces serán los últimos en conocer el agua, y los humanos, los últimos en conocer lo cotidiano. Hay muchas cosas que asumimos y por eso no vemos. Vivimos en un mundo muy triste, un mundo monstruoso. Millones de personas viven con menos dinero de lo que cuesta alimentar a una vaca europea diariamente. Tratamos a los animales como cosas. La guerra es el gemelo de la civilización.

Hay dos maneras de vivir: puedes imitar la vida que te rodea, una vida de opresión, o puedes crear la vida. Para muchos, los diplomas universitarios se convierten en certificados de muerte, porque nos introducen en un mundo en el que tenemos que ganarnos la vida en lugar de crearla. El valor último de este mundo globalizado es consumir la vida, más que disfrutarla”.

En los mensajes de Seven Cullis-Suzuki, Jim Merkel y Godfrey Regio observamos una clarísima conciencia de que todo lo que hacemos, todo lo que emprendemos, afecta a los que comparten el planeta con nosotros, y que es únicamente la integridad la cualidad que reforzará el cambio que iniciemos, para nosotros y para el entorno.

Por esta razón tmbién sabemos que debemos exigirnos y exigir integridad y, en consonancia con ella, otra virtud: la compasión.

Que penetre en nosotros el dolor ajeno nos convierte en personas solidarias. El budismo, el judaísmo, el islamismo y el cristianismo le otorgan una importancia capital, identificando la compasión o la misericordia con la máxima demostración de la sabiduría y el pilar de la justicia. Ser compasivos nos incita a ser más cuidadosos, a unirnos al dolor común. Integridad y compasión, en estrecha cooperación, nos reportan el máximo y verdadero beneficio, íntimo y social.

Sinceramente,
Alex


Fuente: Rovira, A. (2009). La buena Crisis. Qué entendemos por integridad. Carta 17. Madrid: Aguilar


sábado, 15 de noviembre de 2014

15 DE NOVIEMBRE: DÍA DE LA ESCUCHA

1 de cada 3 llamadas al Teléfono de la Esperanza está motivada por la crisis económica

Los 1.928 voluntarios del Teléfono de la Esperanza dan fuerza a las personas para enfrentarse con sus crisis vitales.

De las 112.246 llamadas atendidas el último año por los voluntarios de los 30 centros del Teléfono de la Esperanza en España, una tercera parte ha sido efectuada por personas que sufrían altos niveles de estrés, ansiedad, depresión y/o insomnio a consecuencia de la crisis económica.

Aunque los indicadores macroecónomicos parecen haber mejorado en el último año, la crisis sigue muy presente en la sociedad española. El VII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014, elaborado por Cáritas y la Fundación Foessa, nos sitúa frente a una realidad dramática indicándonos que el 25% de la población en España vive en situación de exclusión y cinco millones de españoles se encuentran en exclusión severa. Unido a esto, el informe profundiza en la dramática situación de una buena parte de la juventud, excluida del mercado laboral y sin perspectivas de futuro: No menos desolador es el informe publicado por UNICEF en relación con la situación de la infancia en nuestro país: uno de cada tres niños de nuestro país (2,7 millones) viven en la pobreza o en riesgo de exclusión.

El Teléfono de la Esperanza, con motivo del Día de la Escucha, quiere invitar a una reflexión sobre las repercusiones de esta situación socio-económica para la salud mental y física de las personas.

Los efectos de las crisis económicas sobre la salud se han estudiado durante décadas quedando de manifiesto que las épocas de crisis se asocian con un mayor estrés psicológico y un mayor uso de los servicios de salud mental. Se constata igualmente un aumento en los niveles de ansiedad/depresión y una disminución en la percepción de competencia y autoestima. Estas condiciones se asocian a su vez con un aumento de intentos de suicidio y muertes prematuras por episodios de violencia/suicidio, así como un aumento del consumo de alcohol.

El síntoma más claro de un empeoramiento de la salud mental y emocional de los españoles es el abuso de los tranquilizantes y psicofármacos durante la crisis. Una reciente investigación de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés nos revela que “hemos sobrepasado con mucho el consumo máximo de tranquilizantes, el nuestro es el segundo país de los 34 que forman la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en recetas de pastillas contra la depresión, el estrés y el insomnio, superado sólo por Portugal”.

No es de extrañar, por tanto, el incremento sustancial del número de llamadas al Teléfono de la Esperanza relacionadas directa o indirectamente con la crisis socio-económica. Las 12.313 llamadas comunicando estados graves de ansiedad y crisis vitales, unidas a las 1.591 con temática suicida son un síntoma claro de las graves repercusiones de la crisis en la salud mental y emocional de la población española.

Todas estas situaciones nos han motivado a elegir como lema para el Día de la Escucha, que se celebra el 15 de noviembre, “La Fuerza está en ti”. Frente al negativismo y el derrotismo con el que gran parte de la sociedad española se enfrenta a la difícil situación generada por la crisis, queremos hacer una llamada al optimismo y a la esperanza. El ser humano, individual y colectivamente, posee las herramientas necesarias para hacer frente a esta situación y salir fortalecido de la misma. Necesitamos, en palabras de Mounier, una revolución personalista y comunitaria. Las soluciones nunca vendrán de fuera, necesitamos la fuerza transformadora que surge de la escucha de nuestro más auténtico yo y la movilización comunitaria de hombres y mujeres comprometidos con los valores proclamados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El Teléfono de la Esperanza quiere ser partícipe de esa revolución, poniéndose al servicio de la sociedad española para concienciar sobre el sufrimiento de miles de personas y propiciar alternativas de cambio. En esta línea, propugna una “cultura de la escucha” como fundamento de un diálogo social capaz de alumbrar alternativas frente a la pobreza, la exclusión y la injusticia social. No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque "en tiempo de desorden, de confusión generalizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar." Bertolt Brech.

El Teléfono de la Esperanza de Valencia pone a disposición de todos los que lo necesiten su número permanente de atención en crisis telefónica: 963 91 60 06 .En este día,como todos los días del año,las 24 horas. Y como es habitual desde hace años celebraremos diversos actos en el mes de febrero para conmemorar nuestra labor,coincidiendo con nuestro Aniversario,este ya el 43º. No hay mejor forma de celebrar el Día de la Escucha que escuchando a todos aquellos que sufren.

viernes, 14 de noviembre de 2014

LA ROSA BLANCA

Cultivo una rosa blanca,
en julio como en enero,
para el amigo sincero
que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo
cardo ni ortiga cultivo:
¡Cultivo la rosa blanca!

(José Martí,poeta cubano)


La violencia y la agresividad van apareciendo,a pesar nuestro,en los campos de la convivencia de cada día y cada noche,a la vez que se extiende como la grama por toda la geografía humana.

Cerca de nosotros,menos cerca y lejos,nos sobresaltan hechos lamentables, agresiones, atracos, abusos, crímenes y suicidios....que nos parecían impensables y que amenazan paso a paso,con hacer añicos nuestra convivencia humana.

¿Qué le pasa a nuestro mundo que no sabe disfrutar,convivir y vivir la vida en paz?

Parece que,apenas levantarnos,nos saludamos con el título de aquel libro francés: "Buenos días,tristeza". La paz es un regalo y una tarea de todos y cada uno.Desde que nos damos los buenos días hasta las buenas noches,se nos ofrecen mil ocasiones y oportunidades de sembrar en nuestra parcela,la parcela en que normalmente convivimos,la alegría ,el respeto, la acogida, la simpatía, la confianza y la solidaridad.Estas semillas es preciso cultivarlas con ilusión y esmero.Si cada cual descuida su parcela,crecerán por doquier,las malas yerbas,lo que estamos viendo y sufriendo.

Creo que un principio muy saludable es empezar por aceptarnos a nosotros mismos y a los demás tal y como somos:"Me quiero como soy";"te quiero como eres". El ambiente es contaminante,y si no vivimos alertados,nos vamos contagiando unos a otros de desconfianza, depresiones, recelos, autosuficiencia , envidias, antipatías, desasosiego...y vamos acumulando agresividad,que tarde o temprano estalla,va socavando la convivencia familiar y social."Quien siembra vientos recoge tempestades",dice el refranero.El "Piensa mal y acertarás",que nos tragamos tan fácilmente como un vaso de agua,es amenazante;inocula en nosotros el veneno del malestar y la agresividad.Sería más positivo y acertado traducirlo así:"Piensa bien,aunque no aciertes".Esa es la estrategia del Evangelio:"Trata a los demás como te gusta que te traten a tí".

Empecemos,amigo,al despertar cada día,poniendo título a la página que vamos a escribir en el libro de nuestra vida:"¡Buenos días,Alegría!"."Estad siempre alegres",nos recuerda Pablo de Tarso.

Trabajemos y eduquemos para una convivencia no agresiva.

¿Te apuntas como el poeta,a cultivar "rosas blancas" todos lo meses del año para todos?


MIGUEL ROS GALLENT ,Capuchino

Orientador Familiar del TE de Valencia

miércoles, 12 de noviembre de 2014

EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA DE VALENCIA ORGANIZA UN CURSO PARA AYUDAR A COMUNICARNOS MEJOR CON LOS DEMÁS

¿SIENTES QUE HAY BARRERAS EN TU COMUNICACIÓN? 
¿EN EL TRABAJO?,

¿CON TUS HIJOS?,

¿CON TU PAREJA?, ¿CON AMIGOS…?


Toda relación humana tiene como base fundamental la comunicación. 

Si queres comprender sus múltiples aspectos para conseguir que sea un instrumento efectivo de encuentro y desarrollo de relaciones interpersonales, eliminando las comunicaciones problemáticas, te invitamos al curso…

"EL ARTE DE COMUNICARSE BIEN" 

EN EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA DE VALENCIA

Algunos de los temas que se estarán tratando en el curso son:

-La destreza de hablar

-El proceso de la comunicación

-La comunicación no verbal

-La destreza de escuchar

-Los enemigos de la escucha

-La comunicación saludable y nutriente.

EL CURSO ES INTENSIVO Y SE REALIZARA LOS DIAS:

23,24 y 25 DE ENERO-VIERNES(TARDE),SÁBADO(MAÑANA Y TARDE) Y DOMINGO(MAÑANA)

LAS PLAZAS SON LIMITADAS 

ACCEDE A TODA LA INFORMACIÓN Y A LA FICHA DE INSCRIPCIÓN A TRAVÉS DEL ENLACE QUE FIGURA A CONTINUACIÓN: