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jueves, 14 de mayo de 2015

CUATRO PREGUNTAS SOBRE EL DUELO.CUATRO RESPUESTAS.

1.- ¿La elaboración del duelo es una línea recta ascendente? 
No, mas bien es una línea quebrada, que progresa en zig-zag. Es decir, el proceso dinámico del duelo tiene –como decía un doliente– “sus días buenos y sus días malos”. Afortunadamente no somos robots que caminan siempre en la misma dirección sino también las experiencias presentes (un aniversario, el escuchar la música que le gustaba, etc.) nos pueden avanzar o retroceder en eso que he llamado “la adaptación creativa” en el duelo.

2.- Otra gran pregunta es: ¿el duelo se cura? 
La respuesta es clara y diáfana: no. Y esto es así porque el duelo no es una enfermedad y por lo tanto no podemos esperar que se pueda superar como una neumonía o una gastritis. En el proceso de elaboración del duelo lo que conseguimos es una “adaptación creativa” a la nueva situación. Es decir, de la misma manera que una herida es preciso que cure y por tanto desaparezca el dolor, pero puede persistir la cicatriz, así también ante el duelo podemos reorganizar nuestras vidas pero el vacío (la cicatriz) de la pérdida persiste.

En la vivencia de duelo podemos distinguir dos momentos en todo el proceso: uno, es preciso que el superviviente sea capaz de decir ADIOS a la persona querida, con lo que esto supone de desgarro, sentimientos encontrados, confusión, tristeza, etc. y otro momento es la capacidad de decir HOLA a su nueva situación: la soledad, el vacío, el reformular y resignificar las actividades cotidianas, etc. Lo decía una persona que había perdido a su marido después de cuarenta años de convivencia con su “más y sus menos”, “ahora lo que más me angustia es llegar a casa y saber que él no me está esperando”. Esto me recuerda una frase célebre del escritor Antonio Gala: “el hogar es el lugar donde alguien te espera”.

3.-En el duelo, ¿procede iniciar un tratamiento farmacológico? 
En principio, hemos de recordar que el duelo, no es ninguna enfermedad, sino un proceso biológico inmerso en la propia naturaleza humana: nacemos, vivimos y morimos. El duelo es pues un proceso natural y comprensible tras la pérdida de una persona querida. La instauración de un tratamiento farmacológico, pues, dependerá del propio superviviente y de su capacidad para asumir la pérdida. Si le produce gran incapacidad para desarrollar su vida cotidiana o se suma a una vivencia depresiva anterior, posiblemente se pueda beneficiar de un tratamiento farmacológico, en caso contrario no será preciso.

4.-¿El tiempo lo cura todo? 
Esto es un error. Lo que cura realmente es el esfuerzo personal que ponemos para ir aceptando la pérdida. El tiempo, pues, por sí mismo no cura (muchas personas llevan años y años instalados en su sufrimiento por la pérdida, lo que llamamos duelo crónico), lo que hace es que posibilita que el doliente pueda asimilar la pérdida, pero para ello es necesario un trabajo personal psicológico.

Además debemos recordar que el duelo es una vivencia personal e intransferible y por tanto no hay dos duelos iguales, como no existen dos personas iguales. De aquí que el tiempo de elaboración también es propio: unos pueden tardar nueve meses (el tiempo que tardamos en nacer), pero otros seis y algunos dos o tres años.

ALEJANDRO ROCAMORA BONILLA
PSIQUIATRA-COFUNDADOR DEL TELÉFONO DE LA ESPERANZA

domingo, 22 de febrero de 2015

"ESTOY DEPRIMIDO, ¿Y AHORA QUÉ?"

CONFERENCIA DE ALEJANDRO ROCAMORA EN EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA DE VALENCIA


Dentro de los actos organizados con motivo del 43º Aniversario del Teléfono de la Esperanza de Valencia, el pasado día 13 de Febrero tuvo lugar una Conferencia de D. Alejandro Rocamora Bonilla, psiquiatra y Cofundador del Teléfono de la Esperanza. Alejandro está considerado, según la revista "Filosofía, hoy" como uno de los 50 autores más destacados e influyentes en nuestro pais sobre temas de desarrollo personal y autoayuda. Ya es una persona conocida y muy querida entre todos los amigos del TE de Valencia. 

Por eso, el Salón de Actos del Centro Arrupe, de nuevo registró un lleno de asistencia para escuchar su disertación sobre "La Depresión, Claves Psicológicas de ayuda personal y familiar". Fue eminentemente práctica y en ella el Dr. Rocamora se dedicó en primer lugar a hacer una radiografía del tema actualmente en España, para en una segunda parte dar una serie de pautas, realistas y posibles, sobre cómo ayudar a las personas de nuestro ámbito más cercano, cuando alguna de ellas se sumerge en el profundo pozo de la depresión. Destacó la importancia de la familia, tanto en la prevención como en la solución del problema. 

También puso el énfasis en que la depresión no es una forma de ser, sino una forma de estar en el mundo. Por lo tanto la depresión no es algo constituvo de la persona que determina su vida inevitablemente, sino que lo que existe son personas que padecen una depresión, con matices y características diferentes, según los casos. Podemos padecer una depresión, pero no somos depresivos. 





3 fueron las ideas básicas que intentó transmitir el Dr. Rocamora:
-La enfermedad es única e intransferible, por eso es falsa la sentencia de que "este paciente es de libro".
-La actitud de los familiares, amigos y del entorno cercano puede favorecer o entorpecer la superación de la enfermedad depresiva.
-El origen de la enfermedad depresiva es multifactorial, y consiguientemente su tratamiento también debe ser multimodal.

Alejandro Rocamora quiso transmitir un mensaje positivo y lleno de esperanza ante la depresión, en lugar de la angustia y sufrimiento que padecen las personas con depresión. En palabras de una persona deprimida la depresión es "la angustia de sentir que no siento nada". Pero según el conferenciante también puede ser "una oportunidad para dar un paso adelante en nuestras vidas y un refuerzo importante en los vínculos familiares y afectivos".

Al final de la conferencia, varios participantes expusieron sus dudas e inquietudes en un animado coloquio, siendo cerrada la sesión con un cálido y cerrado aplauso a Alejandro, por su sencillez y buen hacer para hacernos llegar la sensibilización necesaria ante tan importante tema. Precisamente, el último libro de Alejandro Rocamora lo aborda en profundidad, con el título que encabeza esta entrada de nuestro Blog: "Estoy deprimido, ¿Y ahora qué?" Después de esta magnífica conferencia ya conocemos mejor la respuesta.



martes, 25 de noviembre de 2014

"PARA QUE NO ENTREN LOS DE FUERA..."

Hoy mi reflexión quiere ser una pequeña contribución a eliminar los tabúes y los mitos sobre la enfermedad mental.

Hace ya bastantes años, cuando comencé a trabajar en el mundo de la enfermedad mental, conocí a un enfermo en el psiquiátrico de Ciempozuelo (Madrid). Le llamaban Cristobalia pues afirmaba que era el mismísimo Cristóbal Colón. Recuerdo a este pintoresco enfermo vagar por los grandes patios del hospital psiquiátrico, con su larga barba y extravagante traje. En aquella época, el mencionado hospital estaba rodeado de un alto muro que daba la sensación más de cárcel que de hospital. A pesar de su locura, Cristobalia era un hombre dialogante y con un discurso fácil. Cierto día le pregunté: “Cristobalia, ¿para qué sirven las tapias de este manicomio?” Y de forma contundente y clara respondió: “Para que no entren los de fuera…” Esta fue la anécdota que por misterios de la mente he recordado cuando he comenzado a escribir estas líneas.

A lo largo de la historia de la humanidad, “el loco” se ha identificado con los “endemoniados”, “los poseídos”, “los embrujados”, y en alguna ocasión, con los tontos. Es decir, con seres que han perdido la capacidad de decidir y de actuar. Por esto, en alguna ocasión, se ha llamado a la locura la “patología de la libertad”.

Entre los mitos de nuestra cultura, respecto a la enfermedad mental, podemos señalar:

Es un enfermo estigmatizado y reprobado: somos comprensivos con el dolor, el malestar generalizado o, incluso, con una enfermedad incurable; pero nos sentimos desbordados por el enfermo fóbico, el depresivo, y no digamos por el esquizofrénico. Sentimos vergüenza ante un familiar diagnosticado con una enfermedad mental.

Es una enfermedad transmisible: es cierto que algunas enfermedades mentales (esquizofrenia y trastornos bipolares) pueden tener un componente genético (en la actualidad aún es desconocido), que puede predisponer (pero no determinar) a esas enfermedades, pero el resto del abanico de trastornos psíquicos (las neurosis, los trastornos de personalidad), el factor decisivo es el medio psicosocial en el que el individuo se desarrolla y, sobre todo, cómo cada persona ha elaborado las distintas experiencias familiares, sociales y personales.

Es una enfermedad incurable: no podemos meter en el mismo saco los cuadros psicóticos y los cuadros neuróticos o los trastornos depresivos; y, por tanto, habría que analizar cada enfermedad, sus características propias y su desarrollo para poder definir su incurabilidad o no. Lo correcto pues es decir, “esta persona tiene una depresión” (no es un depresivo), o esta otra “padece una esquizofrenia (pero no por eso es un esquizofrénico), son algunos ejemplos de la necesidad de utilizar un lenguaje correcto.

Locura es sinónimo de agresividad: generalmente los medios de comunicación son muy receptivos ante los acontecimientos agresivos (crímenes, suicidios, etc.), pudiendo transmitir la visión de que el enfermo mental es un ser peligroso. Sin embargo, en los más de treinta y cinco años de trabajar como psiquiatra, solamente en una ocasión sufrí una agresión por un enfermo mental, pero en este mismo tiempo me han intentado robar el coche varias veces, a mi hijo le han quitado el móvil y una vecina, hace unos meses, fue violada. Son hechos de la vida cotidiana y ninguno de sus actores tenía un diagnóstico psiquiátrico.

Por todo esto, recordando la anécdota de Cristobalia, y parafraseando su pensamiento, nos podríamos preguntar: ¿quiénes se tienen que defender de quiénes? Querido lector, para mí, como para Cristobalia, la respuesta es evidente… ¿y para ti?


ALEJANDRO ROCAMORA BONILLA
Psiquiatra-Cofundador del Teléfono de la Esperanza

martes, 11 de noviembre de 2014

NUEVO LIBRO DE ALEJANDRO ROCAMORA: "ESTOY DEPRIMIDO.¿CÓMO SALIR DE AQUÍ?"

Acaba de publicarse un nuevo libro de Alejandro Rocamora Bonilla. Como todos sabéis,Alejandro es psiquiatra,miembro cofundador del Teléfono de la Esperanza,junto con Serafín Madrid,profesor del centro de Humanización de la Salud,ex-Profesor de Psicopatología en la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia de Comillas y Vicepresidente de la Asociación de investigación,Prevención e Intervención del Suicidio(AIPIS) en España,entre otras muchas cosas. También es autor de numerosos libros,siendo considerado uno de los autores más leidos en España sobre temas de Autoayuda,entre los que destacamos. "El hombre contra sí mismo","Nuestras Locuras y Corduras","Un enfermo en la familia","El niño,la enfermedad y la familia","Crecer en la crisis","Intervención en crisis en las conductas suicidas",etc Son numerosas las conferencias y Seminarios impartidos por Alejandro Rocamora en Valencia,organizados por el Teléfono de la Esperanza,por lo que ya es un entrañable conocido de todos/as nosotros/as.

Ahora nos obsequia con su último libro,recién salido del horno: "Estoy Deprimido.¿Cómo salir de aquí?"(PPC Editorial).Este libro sobre las personas que padecen depresión rezuma sufrimiento y angustia, pero también esperanza y posibilidad. En palabras de una persona deprimida, la depresión es «la angustia de sentir que no siento nada». Pero también, en muchas ocasiones, la aparición de la enfermedad depresiva supone un paso hacia adelante y un refuerzo en los vínculos afectivos familiares. De todo esto se habla en este libro, que quiere ayudar a tantas personas -y sus familias- a encontrar pistas para abordar saludablemente el sufrimiento que acarrea la depresión.
Un libro imprescindible para todos los que pretenden acercarse al triste fenómeno de la depresión,tan actual lamentablemente en el mundo en que vivimos. 
Desde el Teléfono de la Esperanza de Valencia saludamos alegremente la aparición de este libro,que sin duda será muy útil para la labor que realizamos cada día en nuestras intervenciones en crisis,a través del teléfono y presencialmente.Esperamos tener la oportunidad de conocer su contenido próximamente a través de su autor,hasta entonces,no os lo perdáis.