miércoles, 8 de octubre de 2014

¿Toda mentira es “pecado”? Tal vez, no

¿Será cierto que “todo tipo de mentira es pecado”, tal y como decía San Agustín hace 1.600 años? La verdad es que las personas dicen “mentiras blancas” para no herir los sentimientos de los demás. ¿Pero, y si el engaño, en las circunstancias apropiadas, promoviera efectivamente la confianza y otras formas del bien? Muchos dirían que tales engaños son éticos, morales e incluso útiles, observan Maurice Schweitzer, profesor de Gestión de las Operaciones y de la Información de Wharton, y Emma E. Levine, estudiante del doctorado de Wharton. En una reciente monografía, “¿Los mentirosos son éticos? Sobre la tensión entre benevolencia y honestidad” [Are Liars Ethical?: On the Tension between Benevolence and Honesty], Schweitzer y Levine analizan el “engaño que, a veces, puede ser útil para otras personas”.

En una entrevista concedida a Knowledge@Wharton, Schweitzer y Levine analizan también las implicaciones para empleadores y empleados de cosas como los códigos de conducta, la evaluación de rendimiento y la relación médico-paciente.

A continuación, una versión editada de la entrevista.

Una mirada un “poco diferente” sobre el engaño

Maurice Schweitzer: En nuestro trabajo, “¿Los mentirosos son éticos? Sobre la tensión entre benevolencia y honestidad”, analizamos el engaño de una forma un poco diferente a cómo las personas solían hacerlo en el pasado. Hablamos del engaño que, a veces, puede ser útil para otras personas. Solemos pensar en el engaño como engaño egoísta: miento para sacar alguna ventaja a costa de alguien. Solemos también pensar sobre la honestidad como algo que puede salir caro, pero que puede ayudar a otros.


En nuestra investigación, desvinculamos las dos cosas. Reflexionamos sobre el engaño que puede ayudar a otras personas, y sobre la honestidad que puede ser nociva para uno mismo y que tal vez salga cara para otra persona. Cuando separamos honestidad y engaño de intereses enfocados en lo social y lo personal, constatamos que las personas, en realidad, no se preocupan tanto por la cuestión del engaño. Descubrimos que la aversión a la mentira cuando las personas dicen “No me mientas”, significa, en realidad, “No seas tan egoísta”.

Percibir el momento acertado para mentir

Emma Levine: En general, el consejo que se daba era el siguiente: “Sea siempre honesto. La honestidad es la mejor política”. Lo que estamos diciendo es que tal vez debiéramos revisar ese consejo y proponer el siguiente: “Mienta, a veces”. La lección más importante de todo eso es entender cuándo debemos mentir. ¿Cuándo la honestidad perjudica de hecho la confianza y parece inmoral? ¿Y cuándo el engaño puede, de hecho, promover la confianza y ser visto como moral? Podríamos imaginar de qué manera eso podría usarse para la generación de información, ya que los gerentes necesitan siempre equilibrar la tensión entre benevolencia, ofreciendo una retroinformación generosa y solícita, y honestidad, por medio de información crítica y dura. Diríamos que ellos yerran efectivamente del lado de la benevolencia, si su objetivo fuera de hecho promover la confianza y las relaciones.

Separar la deshonestidad del egoísmo

Schweitzer: Lo que nos sorprendió fue que cuando separamos de hecho la deshonestidad del egoísmo, descubrimos lo que hay detrás de ese comportamiento — lo que las personas consideran moral o inmoral, cuando confían o no en alguien —, es decir, lo que importa realmente es hasta qué punto la persona es generosa, benevolente, y que el engaño juega un papel muy pequeño en eso…

Sobre el uso de las ganancias económicas para el estudio del tema

Levine: Estudiamos la tensión entre benevolencia y honestidad usando las ganancias económicas. Pedimos a algunas personas que fueran hasta un laboratorio y observaran a alguien, o interaccionaran con una persona, que hubiera tenido la oportunidad de mentir acerca del resultado de una moneda lanzada al aire o de un dado, de un hecho objetivo para que el compañero se viera beneficiado desde el punto de vista financiero. Por lo tanto, esas personas mintieron y fueron deshonestas de una manera que ayudara a un compañero. Después, pedimos a los participantes que juzgaran esa deshonestidad frente a la verdad que, de ser revelada, perjudicaría al compañero.

Constatamos que cuando se dice una mentira a los participantes, pero que los beneficia, ellos aprecian mucho esa deshonestidad. Eso aumenta su confianza y los lleva a pensar que su compañero es moral. Además, cuando observan a alguien que está mintiendo para ayudar a otra persona, para ayudar a alguien a ganar algún dinero, ellos también confían más en esa persona y la consideran más moral que alguien que es siempre honesto. Nuestra monografía consiste en tres experimentos diferentes [...] y cada uno de ellos contó con cerca de 200 participantes. Un experimento tomó como base el otro. El primero consistió en observar lo que sucedía cuando alguien mentía para ayudar a los demás, frente a ser honesto, lo que perjudicaba a otros. En el segundo experimento, con otros 200 participantes, analizamos el efecto de mentir para ayudar a alguien, pero que en realidad perjudica a esa persona. Por lo tanto, separamos las intenciones de los resultados. En nuestro tercer experimento que, una vez más, contó con unos 200 participantes, comenzamos a desvincular el efecto de mentir sobre sí mismo frente al efecto de mentir sobre los demás.

Equilibrio entre verdad y benevolencia

Schweitzer: Pensamos en la interacción con otras personas, podía ser con nuestros clientes, subordinados, podía ser que estuviéramos dando información a alguien, o explicando por qué estamos cancelando un contrato. Las interacciones que tenemos con las personas son, por norma, influenciadas no sólo por la honestidad brutal que deseamos comunicar, sino también por la preocupación importante que tenemos en demostrar atención por los demás.

Cuando, por ejemplo, decimos a un cliente que vamos a optar por otro proveedor, a veces formulamos esa idea de una manera muy diferente de la verdad pura y simple. Constatamos que, con frecuencia, nos importa mucho la benevolencia que las personas dejan entrever en su comunicación y que es a menudo más importante que la verdad pura y dura.

Por lo tanto, el consejo aquí es pensar sobre las maneras mediante las cuáles podemos equilibrar las dos cosas. Nuestros descubrimientos indican que tendemos preferiblemente a la benevolencia, y muchas veces lo hacemos de forma intuitiva. Llegamos a una conclusión importante en relación a algunos códigos de conducta, algunas exhortaciones que damos a las personas cuando decimos que la honestidad es lo que importa por encima de todo, o que la honestidad es siempre la mejor política: constatamos que no es eso lo que realmente queremos decir.

Nuevas reglas y procedimientos relacionados con la investigación

Schweitzer: Existen, en realidad, dos ideas fundamentales que proponemos para la implementación de esos descubrimientos. Una de ellas consiste en cambiar los códigos de conducta. En otras palabras, cuando hablamos acerca de códigos de conducta, y lo hacemos con honestidad, por el bien de la hipocresía, yo retiraría eso, porque no es lo que queremos decir, y no es lo que hacemos. En segundo lugar, pensamos en entrenamiento, pensamos en las reglas que implementamos cuando interaccionamos con nuestros compañeros en el trabajo y con nuestros clientes externos. No siempre nos esforzamos en ser completamente honestos. En realidad, ese no es un valor fundamental. Defendemos que haya coherencia, tanto en los códigos de conducta como en la manera en que entrenamos y enseñamos a otras personas. Nosotros nos preocupamos por demostrar interés y otros elementos de moralidad que serán realmente importantes para la orientación de las instituciones.

Creo que, a fin de cuentas, podemos ser más coherentes y menos hipócritas cuando reflexionamos acerca de la tensión entre honestidad y benevolencia, y cómo no siempre estamos realmente buscando la verdad absoluta. Creo que en lugar de decir que debemos ser siempre honestos con los demás, deberíamos pensar siempre en tratar a los demás de la manera que nos gustaría ser tratados. Deberíamos pensar en crear una comunidad en que uno se preocupa por el otro. Deberíamos pensar también en esa tensión. Es decir, como gerentes, como ejecutivos, queremos pensar en ese equilibrio en nuestros programas de entrenamiento y en la manera en que lidiamos con otras personas reconociendo, de forma explícita, que estamos haciendo cambios entre la honestidad y el preocuparse por los demás. Esa es la idea fundamental.

Otras implicaciones prácticas de la investigación

Levine: Hay muchos ámbitos en que las personas se enfrentan al conflicto entre honestidad y benevolencia de una manera muy intensa. Uno de ellos es el sector de la salud. Los médicos, muchas veces, tienen que comunicar noticias bastantes negativas a los pacientes. En realidad, investigaciones anteriores mostraron que los médicos mienten con frecuencia. Ellos inflan el lado positivo del pronóstico. Eso nos parece malo, y yo creo que ellos pasan por mucha tensión y conflicto imaginando una manera de enfrentar la situación.

Pero nuestra investigación indica que tal vez los médicos y, posiblemente, profesores y padres, debieran admitir de forma explícita esa tensión y ese equilibrio, reflexionando al respeto y dialogando sobre cómo lidiar con esas cosas. ¿En qué circunstancias la benevolencia y la bondad, y tal vez algo de deshonestidad, serían actitudes correctas o apreciadas, y de qué manera eso podría mejorar el ejercicio de la medicina?

Aplicación de la investigación fuera del contexto empresarial

Schweitzer: Otro caso en que tenemos que enfrentarnos con el equilibrio entre la honestidad absoluta y la benevolencia ocurre cuando interaccionamos con niños. Eso se aplica a los padres y también a los educadores. Los profesores aún tienen que dar información a los alumnos. Y ellos tienen que equilibrar la tensión entre ser totalmente honesto, benevolente y generoso, demostrando bondad y preocupación por el niño.

Como padres, decimos con frecuencia a nuestros hijos: “Nunca mientas”. Pero no es lo que queremos decir. Por ejemplo, antes de ir a casa de la abuela, decimos a los niños: “Recuerden dar las gracias a la abuela por el suéter y de decirle cuánto les gustó aunque, aquí entre nosotros, sepamos que nunca se lo ponen”.

Equívocos refutados por la investigación

Levine: Durante siglos, nosotros nos referimos a la honestidad como virtud y a la deshonestidad como perversión. Esa es una idea que ha circulado por la filosofía [...] empezando por Immanuel Kant y, en realidad, antes de él. Pero también, empíricamente, hay muchas investigaciones sobre el engaño mostrando cómo afecta de forma negativa la confianza, cómo nos enfada y cómo es inmoral. Pero, esos estudios, en realidad, analizaron sólo el engaño egoísta, las mentiras que contamos y que hieren a otros, pero nos ayudan.

Estamos intentando alterar esa idea, porque constatamos que cuando separamos el engaño del egoísmo, a las personas no les importa mucho la deshonestidad en sí misma. Lo que ellas quieren realmente es ayudar a los demás. Por lo tanto, creo que eso arroja nueva luz sobre esa idea de que el engaño es malo.

Lo que diferencia esta investigación de las demás

Schweitzer: Los trabajos anteriores que estudiaron el engaño confundieron engaño con egoísmo. Lo que sabemos sobre el engaño, en realidad, es lo que sabemos sobre el engaño egoísta. Nuestro trabajo hace esa distinción, por lo tanto podemos efectivamente aprender sobre el engaño per se. Lo que descubrimos es que la manera en que nos sentimos respecto al engaño no es, en realidad, tan mala. Eso es un desafío para esa enorme cantidad de investigaciones que tantas afirmaciones hizo sobre lo que el engaño puede o no puede hacer. Lo que sabemos, de hecho, es lo que el engaño egoísta hace o deja de hacer.

El futuro


Levine: Me cautiva mucho la idea de analizar los efectos de la mentira en el contexto que favorece el aspecto social y de qué manera la tensión entre benevolencia y honestidad se manifiesta en el proceso de proporcionar información. ¿De qué manera eso afecta el rendimiento y cómo afecta las relaciones cuando proporcionamos información? Mucha gente tal vez diga que la honestidad es el medio por el cual mejoramos. La honestidad es importante para que se tenga una información precisa, para que nos convirtamos en mejores empleados, estudiantes. Pero es muy posible que necesitemos la benevolencia. Necesitamos la bondad. A veces necesitamos la deshonestidad para que tengamos confianza en mejorar.



Los efectos de la benevolencia y de la honestidad no siempre inciden sobre las percepciones de confianza y de carácter, pero pueden sin lugar a dudas afectar al rendimiento y las empresas. Estoy muy interesado en analizar eso a continuación.

University of Pennsylvania. http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/toda-mentira-es-pecado-tal-vez/

martes, 7 de octubre de 2014

Mantén el equilibrio emocional.

1. No te identifíques con tus preocupaciones. Piensa que son más cavilaciones estériles que reflexiones útiles. Las preocupaciones son errores de enfoque, así que conviene no dejarse engañar por ellas. Amplia tu foco e incorporar todas las posibilidades y oportunidades de que dispones.


2. Calibra de una manera realista tus inquietudes. A veces un problema nos secuestra emocionalmente como si en ellos nos fuera la vida. Acostúmbrate a medirlo de 0 a 100. La mayoría de nuestras preocupaciones se sitúan entre 0 y 20. Así te e ocuparas de ellas, pero en un ambiente más distendido y sin las imprensión de que se trata de un asunto gravísimo.



3. No te dejes llevar por tus necesidades de controlarlo todo. Es una tarea que nunca se acaba, porque detrás de cada asunto surge otro. La necesidad de control te condena a estar permanentemente desbordado y a ser presa fácil de la ansiedad. Acepta que hay muchas cosas siguen su rumbo y muchas personas a tu alrededor con sus propias cotas de responsabilidad. Aprende a delegar y a sentirte cómodo en cuando el proceso esta aun sin acabar. Deshazte de la impaciencia.



4. Acepta que no eres omnipotente. Hay muchas cosas que jamás podrás
hacer. ¿Triste?. Puede que tu tristeza te dolerá menos que toda la tensión de las quimeras imposibles. Y ser mucho más fecunda, porque que así la dedicaras tu energía a todo eso que si depende de ti.

5. Aprende a sentirte cómodo en la incertidumbre. No tienes todas las respuestas, y nunca las tendrás. Muchas llegaran a su debido momento. Y otras quizá no lleguen nunca. Pero la bueno noticia es que no necesitas saberlo todo para vivir. Lo que necesitas para vivir es aprender a aceptar los ritmos de la vida y a desarrollar la confianza en ti y en la vida.

6. Aprender a aceptar los problemas. Toda tu vida va estar llena de problemas. Si no te gusta ese nombre, puedes cambiárselo: toda tu vida va estar llena de retos, de lecciones. Todo está en movimiento, las situaciones son cambiantes, y lo mejor que puedes hacer es desarrollar una buena capacidad de adaptación. Los problemas no son más que ejercicios de aprendizaje que te ayudan a crecer.

7. Admite que las adversidad existe. A veces las situaciones de tu vida no serán como te gustaría, y tendrás la impresión de que todo te llega a contradirección. Forma parte de la vida. La otra parte es que, a veces, todo te resulta favorable. Deja a un lado la pregunta victimista "¿Porque que a mí?. Porque forma parte de la experiencia humana. Deja que la adversidad que sufres tú te conecte con la adversidad que sufre el resto del mundo. Desarrollaras compasión humildad y sabiduría.


lunes, 6 de octubre de 2014

CARTA A MILA


(Un grupo de voluntarias del Teléfono de la Esperanza de Valencia, amigas de nuestra compañera, recientemente fallecida, Mila Escrig, nos han hecho llegar esta entrañable carta para que la publiquemos en homenaje a ella. En este Blog, que pretende ser un eco vivo de lo que ocurre en el Teléfono de la Esperanza de Valencia, agradecemos su colaboración y nos sumamos a las condolencias por el fallecimiento de Mila, como toda la familia del Teléfono de la Esperanza).


Querida Mila: Hoy estamos muy tristes porque te has ido; has terminado tu andadura entre nosotros, se apagó tu vela y te vas a empezar otro sendero de luz. 

Estamos tristes porque echaremos de menos tu sonrisa, tu mirada limpia, tu humor, tu cercanía, tu comprensión, tu bondad, tu cariño.. 

Sentimos una inmensa pena por no tenerte entre nosotros. 

Pero, a pesar de este dolor, nuestros sentimientos son de ternura, gratitud, esperanza…y estamos felices. Felices, sí, porque hemos sido unas privilegiadas (frase que tú usabas mucho). 

Hemos tenido el privilegio de compartir contigo tantos buenos momentos, tus charlas siempre positivas, notando tu cariño, tu comprensión, tu calidez, tu sentido del humor, tu alegría, tu ternura.. y también hemos tenido el privilegio de compartir tus preocupaciones e inquietudes. 

Somos privilegiadas porque hemos estado a tu lado, viéndote luchar con tesón, en una lucha muy dura y muy larga. Pero tú no te rendías. Tu cuerpo estaba maltrecho pero tu espíritu y tu alma seguían vivos: te apoyabas en tu fe, lo ofrecías “por los que están peor que yo”. 

Hemos sido privilegiadas porque la convivencia contigo nos ha enseñado a ser mejores personas. 

Sobre todo, hemos tenido el privilegio de verte disfrutar cuando ayudabas a la gente, coordinando cursos. El mejor curso nos lo has dado tú: un curso de VIDA, CORAJE, ESPERANZA… 

Tu vida es un modelo a seguir. Gracias por todo lo que nos dejas. Has pasado por la vida sembrando perlas y dejas tu huella en aquellos a los que has ayudado y sobre todo tu huella perdura en tu maravillosa familia a la que tantos valores has dejado. 

Mila, tu espíritu sigue y seguirá vivo. Te llevas nuestro cariño y nuestra gratitud y nos dejas el tesoro de tu ejemplo y de tu amor. 

Hoy el cielo está de fiesta porque has llegado tú. GRACIAS MILA


domingo, 5 de octubre de 2014

APRENDER A VIVIR CON UNA ENFERMEDAD CRÓNICA

Los padecimientos crónicos, como hipertensión, diabetes, alergia o trastornos articulares son aquellos que acompañan de por vida al paciente y le obligan a cambiar su estilo de vida, por lo que causan fuerte sensación de pérdida de libertad; sin embargo, las dificultades pueden superarse si se acepta el problema y hay buena voluntad. 


Cuando se recibe el diagnóstico de cierta enfermedad incurable, es como si el apacible cuadro de la vida se rompiera en pedazos y éstos se esparcieran sin esperanza alguna; el afectado se paraliza en un entumecedor estado de shock, ira y miedo, apareciendo entonces la dolorosa y terrible idea de que la existencia se ha perdido ante la presencia de algún trastorno crónico-degenerativo (progresivo y de larga duración), como asma severo, Parkinson (caracterizado por pérdida del control de movimientos), diabetes, enfermedades del corazón, cáncer y artritis, entre otros.



Aunque la detección de este tipo de males es necesaria, representa duro golpe que obliga a reestructurar la vida, es decir, al quedar atrapado en las restricciones impuestas por la enfermedad se puede sentir que no hay nada por hacer, pero en realidad es todo lo contrario. Así, el primer paso para pasar de "víctima" a "sobreviviente" es permitirse a uno mismo experimentar el dolor y llorar por lo ocurrido, al mismo tiempo que se definen estrategias para hacer posible ajustarse a los cambios, pues es necesario superar los nuevos desafíos que se enfrentarán.


Asimismo, es conveniente buscar ayuda y apoyo en los familiares, pues quizás el paciente se encuentre en una situación que le obligue a depender de otros para satisfacer diversas necesidades. Ante tal panorama, hay quienes se tornan pasivos y siguen todo tipo de instrucciones médicas, en tanto otros se vuelven malhumorados, rehúsan a seguir los consejos del especialista y se niegan a abandonar hábitos malsanos, como tener deficiente alimentación, y consumir tabaco y alcohol. El término medio positivo consiste, más bien, en tomar la responsabilidad de uno mismo, cuidándose, creando entorno agradable, rodeándose de cosas que le recuerden la belleza de la vida (flores frescas, alguna mascota y gente optimista), que le levanten el ánimo y lo diviertan.

Ahora bien, aunque el paciente se vea forzado a confiar menos en su energía física debido a las limitaciones que pudiera provocarle la enfermedad, es posible que mejore internamente, concentrándose en su bienestar mental y emocional, lo que puede permitirle impactar en forma positiva en su mundo personal al ofrecer mayor energía y alimento a su espíritu.

Usted no es lo que padece 


Como paciente, es importante tener presente que sufrir una enfermedad crónica no significa que su vida se ha congelado; de hecho, muchas personas han demostrado que pueden seguir adelante, incluso, ayudando a sus semejantes, ya que el servicio o acción social también son ruta para abandonar el "papel de víctima". Así, cuando se comienza a actuar a favor de alguna causa es posible lograr que la vida de los demás sea diferente y afirmar la propia. 


Igualmente esencial es recurrir a otros individuos en la misma situación, en cuyo caso conviene acudir a reuniones con grupos de apoyo dedicados a ofrecer ayuda emocional en entorno adecuado, junto con la posibilidad de intercambiar ideas e información sobre la enfermedad que comparten, lo que facilita conocerla y aceptarla de mejor manera. Desde luego, debe consultarse al médico antes de intentar algún cambio o modificación al tratamiento. 

Por otra parte, conviene maximizar los pequeños éxitos (actitud que, por cierto, es parte del arte de vivir de cualquier persona, n o sólo para los que tienen que hacer frente a desafíos físicos); por ejemplo, cada día o semana puede festejar que tiene vida y suficiente ánimo y coraje para hacerle frente a cada etapa de la enfermedad. 

¿Por qué debe buscar apoyo? 

Con frecuencia el aspecto emocional de la enfermedad es tan difícil de controlar como el físico, por lo que es normal tener temores y preocupaciones, así como sentirse agobiado por el padecimiento. Hombres y mujeres tienen distintas maneras de manejar estos sentimientos, pero recuerde que la actitud frente a tal condición, sus expectativas, y qué tan bien pueda enfrentar dicha circunstancia son factores que juegan importante papel para que el tratamiento tenga éxito. 

A continuación se indican algunos recursos que conviene considerar para obtener apoyo, si bien deberán aplicarse dependiendo de cada situación: 

Acérquese a familiares y amigos. Generalmente, contar con lazos estrechos y de apoyo con amistades y parientes s uele tener impacto positivo sobre la salud; incluso, las personas más cercanas a usted son las que con mayor probabilidad le brindarán la ayuda que necesita, así que no se aleje de ellos ni se encierre en casa. 

Converse con un consejero o psicólogo. Se trata de especialistas que pueden orientarle sobre cómo enfrentar la tristeza, depresión y sentimientos agobiantes. Si lo considera apropiado a su caso, pídale al médico que le recomiende alguno. 

Únase a un grupo de apoyo. La investigación sobre el cuidado médico ha demostrado que estas agrupaciones están conformadas por pacientes con la misma condición o enfermedad, y suelen reunirse periódicamente para hablar del trastorno que sufren, aclarar o plantear dudas y temores, así como auxiliar a individuos recién diagnosticados a enfrentar su situación de la mejor forma posible. 

Al respecto, otra opción que tiene el paciente a su alcance son los grupos de apoyo "en línea" (vía Internet), gracias a que actualme nte muchos sitios ofrecen foros y "salas de conversación" para gente con diferentes afecciones, por lo que pueden ser útiles para contactar individuos cuyas preocupaciones sean similares a las suyas. Pero tenga cuidado, ya que no todos los tratamientos o descubrimientos que ahí suelen mencionarse han sido científicamente probados en cuanto a seguridad y eficacia, así que si lee algo novedoso e interesante, platíquelo con su médico. 

Si usted o algún familiar enfrentan la situación expuesta, recuerde que hay diversas alternativas destinadas a mejorar la calidad de vida del afectado y que, ante todo, la actitud personal cuenta mucho en el bienestar que se experimenta cada día. 

El Teléfono de la Esperanza de Valencia pone a disposición de todas las personas interesadas y con estas dolencias crónicas un Taller específico para ayudarles a "Aprender a Vivir con la enfermedad". Dará comienzo a partir del 21 de Octubre y será impartido por profesionales de la Sanidad especializados. Para más información y acceder a la Ficha de inscripción lo puedes hacer a través del enlace que figura a continuación.


Fuente: http://www.alfa1.org/temas_interes_sicologia_vivir_con_enf_cronica.htm

viernes, 3 de octubre de 2014

Influencia de la presencia paterna en la evolución psicoemocional de los hijos. JULIO BRONCHAL

INTRODUCIÓN: 

Ante la cuestión planteada, las distintas investigaciones y estudios psicológicos y sociológicos convergen en el mismo resultado: la ausencia del padre en la vida de los hijos tiene, en la inmensa mayoría de los casos, repercusiones negativas que se manifiestan en diferentes planos del ajuste adaptativo de los niños. La incidencia de estas consecuencias viene modulada por múltiples factores. Podemos citar, como los más significativos, la edad de los menores en la que se inicia la privación de la presencia paterna y la duración de la misma, las causas que la originan, el sexo de los hijos, variables psicológicas de los niños y factores del entorno de naturaleza familiar, social, cultural y económica.


Por ejemplo, las consecuencias que aparecen en los niños depende de su nivel de desarrollo. Así los preescolares tienden a manifestar conductas regresivas: insomnio, crisis de rabietas, angustia de separación, pérdida del control de esfínteres, regresión en los hábitos de limpieza, estancamiento en las adquisiciones cognitivas, temores fóbicos y sentimientos de culpabilidad. Los escolares muestran su ira intensa contra uno o ambos padres y pueden desarrollar cuadros depresivos, lo que conlleva una disminución del rendimiento académico y deterioro en las relaciones con sus compañeros ( Wallerstein 1980, 1987, 1990 ).


Los adolescentes son quienes más sufren a corto plazo inseguridad, soledad y depresión, que puede mostrarse en forma de fracaso escolar, conducta delictiva, consumo de drogas y vagancia. Los adolescentes y adultos jóvenes mantienen vivos los recuerdos a los 10 años del divorcio de sus padres, lo que les hace expresar angustia respecto a sus relaciones amorosas y a un posible fracaso matrimonial. Las repercusiones sobre los adolescentes también dependen de los factores de estrés psicosocial que pueden acompañar al divorcio (Wallerstein, 1991; Lasa, 1996; Weitzman, 1988 ).

Desde el punto de vista de las consecuencias, la investigación psicológica sobre los efectos de la ausencia del padre en la vida de los hijos se ha centrado, principalmente, en tres grandes grupos de variables:

  • Efectos sobre el ajuste escolar, el desarrollo cognitivo y los niveles de competencia intelectual de los niños, 
  • El desarrollo psico-sexual; 
  • y su ajuste psicológico, conductual y social.
Revisaremos, a continuación, investigaciones relevantes sobre cada una de estas grandes áreas.

AJUSTE ESCOLAR, DESARROLLO COGNITIVO Y NIVELES DE COMPETENCIA INTELECTUAL.

La mayoría de los estudios informan de problemas de ajuste escolar y mermas cognitivas en los niños asociadas a la ausencia del padre varón.

Lessing, Zagorin, y Nelson (1970) informan de cocientes intelectuales inferiores, verbales, y peores resultados en niños privados de la presencia paterna que en aquellos que la mantenían regularmente.

Shin (1978) , revisó más de cincuenta y cuatro estudios sobre los efectos en el desarrollo cognitivo de la privación paterna. Concluyó que la mayoría de ellos informaban de efectos negativos sobre las variables cognitivas estudiadas; nueve no encontraron diferencias y tres encontraban efectos positivos.

Los estudios de Biller (1974) , Hetherington, Camara y Featherman (1983) , Hetherington, Cox y Cox (1978) señalan que los resultados académicos de los hijos varones se ven afectados negativamente por la no presencia del padre.

Bisnaire, Firestone y Rynard (1990) señalan en su estudio que el acceso a ambos padres después de la separación era el factor que mejor protegía a los niños del descenso en su rendimiento académico:

"En resumen, el 30 % de los niños del presente estudio, mostraron un significativo descenso en sus rendimientos escolares posterior a la separación de sus padres, y éste seguía siendo evidente tres años después de la misma. Al acceso a ambos padres parecía ser el factor que más protegía, ya que se asociaba con el mejor ajuste académico... Más aún, los datos revelaron los padres no custodios (mayoritariamente los padres) resultaron ser muy influyentes en el desarrollo de sus hijos... Estos datos también apoyan la interpretación de que cuanto más tiempo está un niño con su padre no custodio mejor es el ajuste general del niño.” 


AJUSTE PSICOSEXUAL DE LOS MENORES

La investigación sugiere que la ausencia del padre está asociada a insidiosos efectos a largo plazo en el desarrollo psicosexual de los hijos.

Biller & Weiss, (1970) informan de actitudes inapropiadas hacia los roles sexuales. Tendencia hacia la promiscuidad y dificultades en las relaciones de pareja es el resultado encontrado en los trabajos de Hetherington (1972) , Hetherington et al. (1978) y Wallerstein y Kelly (1980) .

Efectos específicos sobre las niñas.

Los efectos, a largo plazo, encontrados para las niñas privadas tempranamente de la convivencia familiar con su padre incluían embarazos y matrimonios adolescentes, maternidad en soltería, altas probabilidades de relaciones heterosexuales que acabaran en divorcio y altas probabilidades de múltiples casamientos (McLanahan y Bumpass, 1998 ).

Lohr, Mendell y Riemer (1989) relacionan la ausencia del padre varón con dificultades, para las niñas, en la consolidación de una identificación femenina positiva y la asocian con problemas psicológicos, problemas académicos y agresión contra sus padres.

Frost y Pakiz (1990) , estudiando los efectos a medio y largo plazo de la ausencia del padre varón en las niñas, encontraron que las adolescentes que habían comenzado a experimentar la ausencia del padre antes de los seis años presentaban una alta probabilidad de abuso de drogas y alcohol, ausencias escolares, conductas depresivas y problemas de ajuste social. Lo que llama la atención es que un hecho muy anterior en el tiempo, la ausencia paterna, manifiesta sus consecuencias con todo dramatismo mucho tiempo después, en la adolescencia de las menores y, más adelante, en la vida adulta.

Conclusiones similares son las presentadas por el estudio de Kalter (1987) donde la ausencia del padre, consiguiente al divorcio, se asocia, para las niñas, con baja autoestima, precocidad sexual, comportamientos delictivos y dificultades, en la vida adulta, para el establecimiento de relaciones heterosexuales gratificantes. Esta autora explica la dinámica destructiva de la ausencia del padre varón en la vida de las niñas: éstas viven el alejamiento del padre con un profundo sentimiento de culpabilidad. Internalizan el sentimiento de inadecuación al considerar que el padre se aleja de sus vidas al no ser ellas lo suficientemente bonitas, cariñosas, atléticas o amables para conservarlo a su lado. Neil Kalter considera que el privar a las niñas de la experiencia del contacto con el padre varón provoca graves alteraciones, con consecuencias futuras indeseables, en la construcción de su sentimiento de feminidad y su ajuste psicológico y adaptación social.

En resumen, la ausencia del padre parece ir asociada, en las hijas, con una desestabilización emocional importante, de naturaleza insidiosa, que se manifiesta de manera dramática en edades posteriores a la infancia, esto es, la adolescencia y la vida adulta. Esta perturbación no tiene por qué tener una manifestación en el desempeño escolar de las niñas.


Efectos específicos sobre los niños.

La ausencia del padre parece tener los efectos más graves y dañinos en los niños varones (Bee , 1974 ; Hetherington et al., Cox, 1978 ; Mott, 1994 ).

Así aparecen graves carencias en los niños privados de la presencia paterna en el desarrollo de su identidad masculina (Mitchell y Wilson, 1967 ) y problemas de fracaso escolar (Cazenave , 1979 ).

Distintos estudios coinciden en señalar que estos nocivos efectos se manifiestan a corto, medio y largo plazo o pueden ser recurrentes en la vida adulta (Amato & Keith, 1991 ; Hetherington & Camara, 1988 ; Hetherington et al., 1978 ).

Parece ser que la ausencia del padre es un factor de riesgo en lo que se refiere al proceso de transición que comienza en la adolescencia y termina en una inserción exitosa en la comunidad.


AJUSTE PSICOLÓGICO Y SOCIAL.

Los estudios sobre los efectos del padre en la estabilidad psicológica y emocional de los hijos apuntan hacia la conclusión de que la privación paterna se asocia con una mayor probabilidad de que los niños presente desórdenes emocionales en diferentes estadios de su desarrollo evolutivo (Baydar, 1988 ; y también Amato, 1991 ).

La ausencia de uno del progenitor ha sido asociada por el Dr. Parish, citando a otros autores también, con trastornos mentales en el niño, ansiedad, tensión depresión y enfermedades psicosomáticas (Cartwright, Glenn F., 1993), con dificultades en el ajuste escolar (Felner, Ginter, Boike & Cowen), dificultades en el ajuste social (Fry & Grover), dificultades en el ajuste personal (Covell & Turnbull) y disminución de la autoestima en los niños .

Duncan Timms (University of Stockholm, 1991) realizó un seguimiento de todos los niños nacidos en Suecia en 1953, durante 18 años. Se le hizo un psicodiagnóstico a cada uno de estos 15.000 niños a intervalos regulares. Los que presentaron un grado mayor de disfunción psicológica fueron varones nacidos de madre soltera y que crecieron sin padre.

Son convergentes con estas conclusiones los resultados de un seguimiento de más de 17.000 menores de 17 años que realizó en Estados Unidos el National Center for Health Statistics (1988 National Health Interview Survey of Child Health): el riesgo de disfunción psicológica (problemas emocionales y/o de conducta) es significativamente más alto para niños que han crecido sin padre (entre 2 y 3 veces más alto) (Dawson, 1991 ).

Ronald y Jacqueline Angel, investigadores de la Universidad de Texas, publicaron un trabajo en 1993 en el que evalúan los resultados de todos los estudios cuantitativos que analizaron los efectos de la ausencia paterna. Dicen: "El niño que crece sin padre presenta un riesgo mayor de enfermedad mental, de tener dificultades para controlar sus impulsos, de ser más vulnerable a la presión de sus pares y de tener problemas con la ley. La falta de padre constituye un factor de riesgo para la salud mental del niño" (Angel & Angel, 1993 ).

Otra fuente de datos proviene de la investigación sociológica norteamericana que, basándose en datos empíricos, también alerta sobre las consecuencias de los “hogares sin padre” (fatherless homes).

Así estudios realizado por diversas instituciones norteamericanas, públicas y privadas, señalan que:

  • “85% of all children that exhibit behavioral disorders come from fatherless homes. "85% de todos los niños que presentan trastornos de conducta provienen de hogares sin padre (Source: Center for Disease Control)
  • 90% of all homeless and runaway children are from fatherless homes. 90% de todos los niños sin hogar y fugitivos, son de hogares sin padre (Source: U.S. D.H.H.S., Bureau of the Census)
  • 71% of all high school dropouts come from fatherless homes. 71% de todos los estudiantes que abandonan la escuela provienen de hogares sin padre. (Source: National Principals Association Report on the State of High Schools.)
  • 75% of all adolescent patients in chemical abuse centers come from fatherless homes. 75% de todos los pacientes adolescentes en centros de abuso de drogas vienen de hogares sin padre.  (Source: Rainbows for all God's Children.)
  • 63% of youth suicides are from fatherless homes. 63% de los suicidios juveniles son de hogares sin padre. (Source: U.S. Departament of Health and Human Services, Bureau of the Census)
  • 80% of rapists motivated with displaced anger come from fatherless homes. 80% de los violadores motivados por la ira vienen de hogares sin padre. (Source: Criminal Justice & Behavior, Vol 14, p. 403-26, 1978)
  • 70% of juveniles in state-operated institutions come from fatherless homes. 70% de los menores en centros operados por el estado vienen de hogares sin padre. (Source: U.S. Dept. of Justice, Special Report, Sept 1988)
  • 85% of all youths sitting in prisons grew up in a fatherless home. 85% de todos los jóvenes que se sientan en las cárceles creció en un hogar sin padre. (Source: Fulton Co. Georgia jail populations, Texas Dept. of Corrections 1992)

Estas estadísticas, trasladadas matemáticamente advierten que, frente a un niño que conserva el contacto y la relación con su padre, un niño crecido sin padre:
  • es 5 veces más propenso a cometer suicidio,
  • 32 veces más propenso a irse de casa,
  • 20 veces más propenso a tener desordenes de conducta,
  • 14 veces más propenso a cometer actos de precocidad y abuso sexual,
  • 9 veces más propenso a abandonar los estudios,
  • 10 veces más propenso a abusar de substancias quimicas y drogas,
  • 9 veces más propenso a acabar en una institución estatal,
  • 20 veces más propenso a acabar en prisión.


CONCLUSIONES SOBRE LOS EFECTOS EN LOS HIJOS DE LA AUSENCIA PATERNA.

Las amenazas, que pesan sobre los niños privados de la presencia paterna, apoyan la tesis de la necesidad y conveniencia para los menores de la presencia del progenitor varón en su vida familiar. Estas evidencias no hacen más que demostrar empíricamente lo que es una intuición fácilmente comprensible: El niño precisa, para una evolución armónica, y para afrontar todas las tareas evolutivas pendientes, el modelo, la presencia, el afecto y el apoyo de ambos progenitores. Cada uno de ellos está llamado a favorecer desde roles complementarios, exclusivos, insustituibles y únicos la perfecta evolución de la personalidad de sus hijos. Consideramos que cuando, sin una razón muy fundamentada, se aleja a un padre, parentalmente competente, de sus hijos, se priva a los mismos de un recurso imprescindible para la construcción armónica de su propia personalidad y se le expone a un grave riesgo para su sano ajuste psicológico y social.


Julio Bronchal Cambra, psicólogo.